sábado, 28 de noviembre de 2009

El parto prematuro: lo que debes saber y debes hacer


El parto prematuro es el parto que comienza antes de completar las 37 semanas de embarazo. Tu bebé podría nacer demasiado temprano y sufrir graves problemas de salud.

Cualquier mujer puede tener un parto prematuro, pero algunas mujeres tienen más probabilidades que otras.

Una mujer tiene más probabilidades si ella:
- Está embarazada con mellizos o más bebé
- Tuvo un bebé prematuro en otro embarazo
- Tiene ciertos problemas del útero o cuello del útero

Otros factores de riesgo:
- Tener ciertas infecciones
- Tener alta presión arterial
- Sangrado en el segundo o tercer trimestre
- Estar muy bajo o sobre peso
- Fumar, beber alcohol o usar drogas ilegales

Si tienes cualquiera de estos factores de riesgo, hay pasos que vos o tu médico pueden tomar para ayudar a que permanezcas embarazada por más tiempo. Por ejemplo, tu puedes ser tratada para las infecciones, o puedes tratar de dejar de fumar.

Es importante que todas las embarazadas aprendan las señales de un parto prematuro y saber qué hacer si las tienen. Si empiezan los síntomas, recibir asistencia médica rápido puede suponer una gran diferencia para la salud del bebé. Estas son algunas de las señales de advertencia:

  • Contracciones que hacen que tu barriga se endurezca mucho cada 10 minutos o con más frecuencia
  • Cambio en el color de tu flujo vaginal, o sangrado de la vagina
  • La sensación de que tu bebé está empujando hacia abajo. A esto se le llama presión pélvica.
  • Dolor débil en la parte baja de la espalda
  • Cólicos como si tuviera la regla o el período
  • Dolor de barriga con o sin diarrea

Estos síntomas no son "malestares normales del embarazo". Si tienes tan solo una de las señales antes de la semana 37 del embarazo, llama de inmediato al profesional de la salud que te atiende.

El profesional que te atiende puede decirle que:

  • Vaya al consultorio o hospital de inmediato
  • Dejes de hacer lo que está haciendo y que descanses recostada sobre el lado izquierdo durante una hora
  • Tomar dos o tres vasos de agua o jugo (no tomar café ni refrescos)

Si los síntomas no desaparecen en una hora, vuelve a llamar al profesional de la salud. Si los síntomas mejoran, descanse el resto del día y no haga las cosas que le provocaron los síntomas.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Inducir el Parto


Para algunas mujeres, el parto se demora en comenzar. En estos casos, los proveedores del cuidado de la salud le dan a la mujer medicamentos o usan otros métodos para que el parto comience. Esto se llama “inducir el parto” o “inducción del parto”.

¿Por qué se Induce el Parto?
Éstas son algunas de las razones comunes por la cuales se induce el parto:

  • El embarazo ha durado más de 42 semanas. Generalmente la placenta deja de funcionar suficientemente bien después de las 42 semanas y el bebé no puede recibir nutrición ni oxígeno adecuados. La placenta es lo que le permite al bebé vivir. Transfiere oxígeno y nutrientes de la madre encinta al feto.
  • La mujer embarazada tiene presión arterial elevada (hipertensión) causada por el embarazo.
  • La mujer tiene una infección en su útero (vientre).
  • La fuente de la mujer se ha roto, pero las contraccciones no han comenzado.
  • La mujer tiene problemas de salud, tales como diabetes, que pueden ponerla a ella o a su bebé en peligro.
  • Un problema de crecimiento que ha hecho que el bebé sea pequeño.

¿Cómo se Induce el Parto?
He aquí cuatro formas que se usan para inducir el parto.

Separar el saco amniótico de la pared del útero (también conocido como “rompiendo las membranas”): El saco amniótico es lo que cubre el interior del útero y que contiene al bebé. El médico suavemente introduce a través de la cervix de la mujer un dedo cubierto con un guante. Usando el mismo dedo, el médico separa el saco de la pared uterina. Cuando esto se hace, la mujer puede sentir un poco de cólico o tener un ligero sangrado. Este procedimiento se puede hacer en el consultorio médico.

Madurar la cervix: El médico coloca una pequeña tableta o supositorio en la parte alta de la vagina, junto al cervix. Un supositorio es un medicamento que se derrite una vez se coloca en su lugar. Esto ayuda a que el cervix se ablande y se adelgace. Después de recibir el medicamento, la mujer puede comenzar a tener contracciones de parto suaves.

Darle a la mujer una droga para iniciar las contracciones. Una droga que se usa comunmente es oxitocin (Pitocin). Esta droga está disponible desde la década de 1940. El cuerpo de la mujer produce oxitocin naturalmente. La forma sintética (Pitocin) puede administrarse a través de un pequeño tubo en el brazo de la mujer llamado IV. (Las iniciales IV quieren decir “intravenoso”, lo cual significa “dentro de una vena”.) La droga puede hacer que las contracciones de la mujer sean muy fuertes.

Reventar la fuente de la mujer (también conocido como “romper las membranas”): El médico usa un pequeño instrumento para romper el saco que contiene al bebé. La mujer generalmente no siente dolor. Pero puede sentir un chorro de líquido tibio.

El profesional de la salud puede utilizar una o más de estas técnicas pra inducir el parto.

Qué Puede Esperar
En la mayoría de los casos, la inducción funciona, y la mujer da a luz a su bebé a través del canal de parto (vaginalmente). Una inducción puede demorarse unas pocas horas o durar tanto como dos o tres días. Depende de cómo el cuerpo de la mujer reponda al tratamiento que ella haya recibido. Típicamente, una inducción se demora más cuando:

  • La mujer está embarazada por primera vez.
  • El bebé no ha llegado a término.

Recuerde:

  • Cada embarazo es diferente. El tener una inducción no es una señal de fracaso. Puede ser lo mejor para su salud y la salud de su bebé.
  • Antes de ir al hospital, coma sólamente alimentos ligeros. Ejemplos: sopa, gelatina. Las medicinas que se usan para inducir el parto pueden producirle naúseas.
  • Las medicinas que Ud. reciba pueden causarle contracciones muy fuertes.
  • Hable con el personal médico si necesita ayuda para el dolor.

jueves, 15 de octubre de 2009

Respirar durante el parto


[…] Ahora les voy a enseñar un ejercicio respiratorio muy sencillo, pero que poco a poco amplía la capacidad torácica, resultando muy beneficioso por lo que les he explicado de respirar debidamente. Además, una respiración correcta y profunda les facilitará el parto, y durante el embarazo les suprimirá molestias y sofocos que hemos venido atribuyendo al desarrollo progresivo del útero, cosa que no tiene por qué molestar, pues está hecho para crecer. Estos sofocos, en realidad, se deben a la acumulación en la sangre de productos de desecho del feto que, con la respiración, son eliminados junto con el ácido carbónico de la madre.

Este ejercicio respiratorio consta de tres tiempos. Les recomiendo que lo hagan despacito, sin nada que les apriete el pecho y, naturalmente, en un sitio que haya aire lo más puro y sano posible.

Primer tiempo: Inspiración por la nariz, con la boca cerrada, lenta y todo lo profunda que se pueda.

Segundo tiempo: Abrir la boca, dejando escapar el aire por ella.

Tercer tiempo: Soplar muy despacito, como para inclinar, sin apagarla, la llama de una vela.

Deben ustedes repetir este ejercicio cinco veces por la mañana y otras cinco por la tarde.

[...] Como el útero es un saco musculoso trabaja igual que el brazo y que todos los demás músculos del cuerpo, bajo el mandato directo del cerebro, acor¬tando y ensanchando sus fibras, poniéndose duro. El trabajo aquí, naturalmente es distinto. El útero empuja al feto acabado de formar para que salga, y en este trabajo intervienen dos factores músculo y cerebro. El cerebro da al músculo la orden de que trabaje. La orden parte del cerebro al músculo. Es recibida por el músculo y ejecutada. Entonces del músculo parte una respuesta al ce¬rebro (flecha negra), como diciendo: "Ya lo he hecho". El cerebro, como órgano superior, recibe toda clase de sensaciones de los demás órganos y las cla¬sifica. Es decir, analiza y se entera de las cosas que pasan en, los órganos para mandarles obrar en consecuencia y en beneficio de todo el organismo. Es el cerebro quien manda retirar instantánea¬mente la mano de una sensación desagradable y perjudicial, como, por ejemplo, ante una quemadu¬ra o un pinchazo. Es el cerebro "el que dice: 'Esto es frío", "Esto es hambre ", "Esto es dolor", etc. Y el que manda encogerse, estirarse, segregar jugos, etc.

[...] Mientras al cerebro, le llegan sensaciones que conoce de antemano no ocurre nada que lo altere. Es como sí a una corriente eléctrica se enchufa un aparato del voltaje y potencia correspondientes. El aparato funciona y la instalación sigue igual. La circulación sanguínea, la digestión, etc., son trabajos .fisiológicos en los que el cerebro interviene tan activamente como en el parto, pero que no le perturban en absoluto, porque son cosas que conoce y espera.

¿Qué ocurre con la contracción uterina? Que como no se da a luz todos los días el cerebro no la espera. Mejor aún, la espera creyendo que es un dolor, porque todas las mujeres antes que llegue han pensado en parto = dolor. Cuando desde el útero llega al cerebro la señal contracción el cerebro se equivoca y dice: "Esto es dolor" y da orden de dolor, de defensa, a todos los, órganos, creando entonces erróneamente el dolor verdadero, porque ha recibido una sensación, diferente de las acostumbradas. […] Si quieren dar a luz sin dolor tienen que reforzar la capacidad reactiva de sensaciones del cerebro para que en su día reciba el aviso contracción en su significado y sentido verdaderos. […] En el parto preparado el cerebro sabe que van a presentarse contracciones, una sensación extraña que antes no había sentido, pero que no es dolor. Cuando la contracción llega la recibe, la analiza y se entera "Esto es la contracción". En consecuencia, el cerebro da al organismo or¬den de parto, orden de colaborar todo él en la tarea con arreglo a un plan que ya tiene trazado de antemano, que hemos preparado minuciosamente durante estas charlas. Este plan de parto, este aprendizaje de parto es lo que vamos a estudiar aquí para que cuando llegue no haya lugar a equivocaciones, tomando por dolores otra sensación.

[…] En su progresión la presentación fetal es empujada directamente por las fibras uterinas, y de una manera indirecta, de arriba abajo, por el diafragma, y de fuera a dentro por los músculos abdominales, y frenada por los músculos del periné, donde siempre encuentra mayor o menor resistencia. Les llamo muy especialmente la atención sobre estos tres músculos, diafragma, abdominales y periné, porque si siguen ustedes mis instrucciones es posible hacerlos trabajar inteligentemente en provecho del parto, como hacemos trabajar a los músculos de nuestras manos y nuestras piernas para la vida corriente.

[…] Hay que empezar hoy mismo a educar los músculos para poder controlarlos cuando y como ustedes quieran. El día del parto es necesario que sean capaces de dejar todos los músculos del cuerpo laxos, relajados por completo, haciendo que únicamente el útero se contraiga.

1. Porque se aprovecha así de todo el oxígeno del cuerpo, necesario al trabajo muscular, y de toda la energía del cerebro.

2. Porque la contracción de otros músculos, sobre todo los relacionados con el periné, pueden dificultar el parto.

3. Porque la relajación es necesaria para que el niño efectúe cómodamente y sin sufrimiento para él los movimientos de flexión y rotación necesarios para su salida por la forma especial de la pelvis ósea.

[…] La intervención activa de la futura madre, en esta parte del parto, podemos resumirla en cuatro puntos, con arreglo a los cuales, he aquí lo que tiene que hacer:

1º Recordar que el origen del dolor en el parto es un reflejo condicional, es la respuesta del cerebro desorientado ante una sensación extraña. En ustedes es imposible que ese dolor, ese reflejo, se produzca. Cuando sientan una sensación extraña, un endurecimiento y tirantez del vientre ustedes le reconocen inmediatamente como Contracción indolora. Ni por un segundo deben dudar.

2º El útero necesita para su normal trabajo absoluta y completa independencia. La menor cris¬pación de cualquier otro músculo puede perturbar su contracción y volverla dolorosa.

Además, tengan ustedes en cuenta cómo se efectúa esta dilatación. Ya saben ustedes que es preciso que el cuello esté muy blando y el útero muy fuerte para que sea la contracción aprovechada al máximo. Por eso, durante la contracción, hay que rela¬jarse, como les he enseñado. Tanto más completo será el relajamiento cuanto más frecuente e intensa sea la contracción.

La relajación cumple, asÍ, dos funciones ablanda los músculos que no han de trabajar y que pueden estorbar el trabajo no permite al útero aprovechar toda la fuerza del organismo para su tarea.

3º Todo trabajo muscular quema oxígeno. Seguramente han leído o han oído decir que a los futbolistas, atletas y deportistas en general se les administra oxígeno para reponer sus músculos y para que éstos rindan así el máximo esfuerzo.

Los músculos uterinos necesitan también un refuerzo de oxígeno para poder llevar a cabo sin fatiga, es decir, sin dolor, el duro trabajo del parto. Para ello es suficiente hacer un par de inspiraciones fuertes, antes y después de la contracción, es decir, cuando la sientan venir y cuando ya haya pasado. El oxígeno del aire inspirado, lenta y profundamente, reemplaza de una manera muy rápida al quemado por la contracción y previene el dolor causado por la fatiga muscular, lo que en los brazos o en las piernas llamamos agujetas.

4º Encima del útero hay un músculo muy importante, llamado diafragma, que separa el abdo¬men del tórax y que en la respiración funciona como muestran los dibujos de las láminas 22 y 23).

Durante la inspiración, la cavidad torácica se llena de aire, se amplía, y el diafragma baja. Durante la expiración, el aire sale, la cavidad torácica disminuye, y el diafragma sube.

Por otra parte, en el fondo del útero existen multitud de terminales nerviosos que, bajo la presión del diafragma, pueden afectarse y doler. Nosotras, que lo sabemos de antemano, vamos a remediarlo de una forma muy sencilla impidiendo que baje el diafragma mientras el útero sube, es decir, durante la contracción. Cuanto más honda y más lenta es la respiración, entra más aire y el diafragma baja más. Cuanto más superficial y más rápida, entra menos aire y el diafragma baja menos. Fíjense bien en esto, porque es muy importante.

Ustedes tienen que conseguir que durante la contracción entre el menor aire posible en sus pulmones. Claro que, si entra menos aire, entra menos oxígeno y acabamos de decir que hace falta mucho oxígeno. Esta aparente contradicción puede remediarse sencillamente tomando poco aire muchas veces, en vez de mucho aire de una sola vez.

Respirando con la que vamos a llamar respiración anhelante.

Ahora ya saben ustedes cómo ayudar y dirigir el trabajo de dilatación en el parto.


Fragmento sacado del libro "El Parto Sin Dolor" de Consuelo Ruiz.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Ejercicios para facilitar el paso del bebé por el canal de parto

Según los especialistas, hay una serie de ejercicios muy adecuados para que cuando llegue el momento del parto, al bebé le sea más fácil pasar por el canal de parto. El ejercicio durante el embarazo es muy beneficioso, ya que reduce el estrés cardiovascular, controla el peso e incluso favorece la recuperación durante el posparto.

En anteriores ocasiones hemos hablado de lo beneficioso que son algunos ejercicios, pero faltaba resaltar esta característica,facilitar el paso del bebé a través del canal de parto. Los ejercicios puedes realizarlos en tu casa y te servirán para reforzar músculos que quedan inactivos e intentar prepararlos para el momento del parto.

Estos ejercicios debes realizarlos de una forma suave y nunca forzando la musculatura, ya que esto podría conllevar algún pequeño problema muscular.

Uno de los ejercicios consiste en adoptar la posición turca, es decir, sentarse cruzando las piernas como si de una postura de yoga se tratara. En este ejercicio, debes intentar cerrar ano y vagina y mantener la presión durante unos segundos. El ejercicio se debe realizar al menos 10 veces.

Seguidamente, con esta misma postura, respira 3 o 4 veces con el abdomen y a continuación mueve la cabeza hacia la derecha y hacia la izquierda describiendo un semicírculo. Este par de ejercicios ayudan a tonificar al bebé y a relajar tu cuello, abdomen y hombros.posicion_gato.jpg

Otra postura que se recomienda, es la postura de gato, se trata de intentar colocar la pelvis a la altura de los talones y a la vez, llevar las manos hacia delante estirando la espalda lo máximo posible. Este ejercicio ayuda a relajar y estirar la espalda.

La flexibilidad en las caderas también es muy importante, con este ejercicio ganarás un poco más de flexibilidad. Debes tumbarte de lado, levantando la pierna flexionada y siempre muy despacio. A la vez que realizas este ejercicio, debes acompañarlo de la respiración, inspirar cuando levantas la pierna y expirar mientras la cierras.

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La fisioterapia obstétrica ayuda a evitar lesiones del suelo pélvico, a un mejor parto y a una mejor recuperación"


La fisioterapia obstétrica es aún una disciplina poco extendida en el sistema sanitario argentino a diferencia de lo que ocurre en otros países, cuando es mucho lo que el fisioterapeuta obstétrico puede hacer durante el embarazo, parto y postparto de una mujer. Disminuir los síntomas dolorosos, evitar que se dañe el suelo pélvico y facilitar el alumbramiento y la recuperación de la fémina son algunas de sus funciones. José Miguel Amóstegui, especialista en fisioterapia obstétrica y presidente de la Sociedad Española de Fisioterapia y Pelviperineología (SEFIP), lo cuenta en esta entrevista.

¿Cuáles son los principales problemas derivados del embarazo y el parto en la zona perineal –o suelo pélvico- en las mujeres?
La zona perineal de la mujer es muy vulnerable y está expuesta a múltiples lesiones. Hasta hace poco la mujer se mantenía en la cultura de la fatalidad y la resignación, “aceptando” la incontinencia urinaria como “cosa de mujeres” y que tenía que soportarlo igual que hizo su madre, su abuela… situación que disminuía de forma importante su calidad de vida. La mujer actual, totalmente incorporada a la vida social y laboral, demanda soluciones más eficaces a su problema de incontinencia urinaria. En aquellos casos en los que no está indicada la cirugía, el tratamiento conservador a base de una fisioterapia especializada –uroginecológica-, soluciona el 80% de estos problemas de incontinencia urinaria de esfuerzo.

-¿Qué es la fisioterapia obstétrica?
La fisioterapia obstétrica es aquella parte de la fisioterapia que se acerca al hecho obstétrico en sus tres estadios de embarazo, parto y posparto, cubriendo aspectos preventivos y terapéuticos. Los fisioterapeutas especializados se encargarán de la preparación física de la embarazada a la maternidad, con una gimnasia prenatal específica, y de una toma de conciencia y prevención de las disfunciones del suelo pélvico. Con vistas al parto adiestrará a la gestante en aquellas posturas y tipos de pujo que faciliten el nacimiento del bebé con el mínimo daño perineal. En el posparto será decisiva la actuación fisioterápica para la reeducación abdomino-pelviperineal de la puérpera.

-¿Se trata de una técnica preventiva o está indicada para resolver los problemas a posteriori?
En el embarazo quizá podríamos entender que es una actuación más profiláctica que terapéutica aunque son muchas las circunstancias y problemas que acompañan a la embarazada, aparte de los del suelo pélvico (incontinencia urinaria), como es toda esa patología dolorosa que surge el último trimestre del embarazo y que afecta sobre todo a la región lumbopélvica (socroilialgias, lumbalgias, etc.). La condición de “intocable” que adquiere la embarazada por miedo al efecto iatrogénico de un tratamiento médico hace que muchas gestantes sufran dolores e incapacidades funcionales las últimas semanas de gestación. Es aquí donde la fisioterapia obstétrica, con técnicas suaves, consigue resultados excelentes.

-¿Cuál es la labor de fisioterapeuta obstétrico?
Además de encargarse de la preparación física de la embarazada, como he comentado anteriormente, el fisioterapeuta formará parte del equipo multidisciplinar (matrona, ginecólogo…) de atención a la salud de mujer gestante. Se encargará de impartir la escuela perineal, donde la mujer tome conciencia de estas estructuras, haciendo una buena prevención en el embarazo y aprendiendo a realizar una buena gestión de las mismas en el parto. Además, orientará a la embarazada en cuanto a las posturas correctas en las actividades de la vida diaria y la realización de una actividad física adecuada a su condición.

-¿Qué se le enseña a la mujer embarazada durante esta preparación? ¿Cuándo debe comenzarla?
Le enseñamos a realizar una preparación física adecuada, que le permita a adaptarse a los cambios morfológicos y hormonales que va experimentando sin que los mismos lleguen a producir daños lumbopélvicos. La gimnasia prenatal deberá iniciarse a partir de la semana 32 de gestación, e irá orientada para que llegue en mejores condiciones físicas al parto, tenga un mejor parto y una mejor recuperación en el post parto. Además de la gimnasia prenatal les enseñamos a darse masaje perineal y realizar práctica con el EPINO® para evitar las episiotomías, desgarros y facilitar la salida del bebé.

-¿Y después del parto?
La labor del fisioterapeuta en el posparto será fundamental con una actuación precoz, inmediatamente después del parto, con un trabajo de terapia manual sobre la pelvis, el cóccix y un trabajo analítico de las estructuras abdomino-perineales. En una fase posterior es recomendable que a la puérpera se le realice una valoración del suelo pélvico que nos permita objetivar posibles disfunciones, realizar un tratamiento si procede o darle los consejos oportunos para su normalización funcional.

jueves, 1 de octubre de 2009

Posturas "embarazosas"

Cómo moverte durante 9 meses

¿Cómo te agachas, planchas, duermes o caminas? ¿Qué postura adoptas para todas estas tareas? Si quieres evitar muchas de las molestias típicas de embarazo, tendrás que variar tus hábitos.

A medida que tu barriga aumenta de tamaño, tu centro de gravedad se desplaza hacia delante y hacia abajo, lo cual puede provocar lumbalgias o episodios de ciática. Por otra parte, el peso del útero dificulta el retorno venoso y el simple hecho de pasar muchas horas de pie puede favorecer la aparición de varices o pesadez en las piernas. Sigue estos consejos para encontrarte mucho mejor.

Caminar

Postura al caminar

Sí. Erguida, con la espalda recta, los glúteos duros, la panza hacia dentro, la cabeza alta y los brazos balanceándose rítmicamente a los lados.
No. Huye de la típica postura de embarazada con la panza hacia delante y la columna arqueada. En esta posición, la espalda se curva excesivamente y pueden aparecer molestias en esta zona.
Consejo: Utiliza zapatos de tacón medio, de unos 3 o 4 cm. Y, si estás en casa, camina descalza o con unos calcetines. Es un buen ejercicio para trabajar los músculos de la planta del pie y mejorar la circulación.

Subir escaleras

Subir escaleras

Sí. Mantén recta la espalda (no la dobles hacia delante ni saques “culete”) y apoya toda la planta del pie (y no solo la punta) en cada peldaño. Ayúdate del pasamanos para no perder el equilibrio y no cansarte demasiado.
No. Evita bajar escaleras, el movimiento descendente y a “golpecitos” no resulta muy recomendable para tu útero.
Consejo: Explota al máximo tu condición de embarazada y consigue que te dejen hueco en el ascensor. Debido al sobrepeso que se produce en la gestación, al bajar las escaleras, las articulaciones de tus piernas, en especial de las rodillas, tienen que soportar una gran fuerza.

Tumbarte

Cómo tumbarse

Sí. La mejor postura para dormir es de costado, y preferiblemente sobre el lado izquierdo. Para mayor comodidad, coloca una almohada entre las piernas.
No. Dormir boca arriba con las piernas extendidas aumenta el arco lumbar y las molestias de espalda. Boca abajo solo podrás hacerlo hasta que el volumen del abdomen te lo impida.
Consejo: Si quieres estar tumbada boca arriba para leer o tomar el sol, flexiona las rodillas y ponte un almohadón debajo. Así conseguirás que la espalda esté recta.

Al levantarte de la cama

Cómo levantarse

Sí. Girada como estás, apoya el codo izquierdo y haz fuerza con la mano derecha sobre el colchón hasta que logres incorporarte. Al mismo tiempo, ve liberando las piernas del colchón. Al final, debes quedarte sentada en la cama con las piernas fuera, tocando el suelo, y desde ahí, levantarte.
No. Si estás tumbada boca arriba, no te levantes frontalmente. Sobrecargarías excesivamente la zona lumbar y aumentarías el riesgo de ciática y dolores de espalda.
Consejo: No te levantes rápidamente. Si cambias bruscamente de postura, será más probable que te marees. Y un truco: al acostarte, no te olvides de dejar las zapatillas “estratégicamente” colocadas para que cuando te levantes no tengas que agacharte a buscarlas.

Agacharse

Al agacharte
Sí. Flexiona las rodillas y separa ligeramente las piernas, manteniendo la espalda recta. Hazlo lentamente.
No. Evita arquear la espalda hacia delante y mantener las piernas rectas.
Consejo: Si no tienes mucho equilibrio, no te “arriesgues”. Apóyate en la pared o en algún soporte hasta llegar al suelo… y hazlo también para levantarte.


De pie

De pie
Sí. Si tienes que permanecer muchas horas de pie, separa las piernas ligeramente y coloca los pies de forma alternativa sobre un escabel. Si no tienes, apoya las manos en una mesa, y flexiona una pierda doblando la rodilla y curvando ligeramente la espalda hacia delante.
No. Evita adoptar la postura referida en el apartado de Caminar.
Consejo: Si no tienes posibilidad de sentarte en tu puesto de trabajo, apóyate en la pared de vez en cuando para descargar la tensión en la zona lumbar. Pero, ojo, la parte que tiene que tocar la pared es la inferior (glúteos y región lumbar) no la superior (omóplatos) ya que así aumentarías la curvatura.

En la computadora

En el ordenador

Sí. Si el tamaño de tu panza te impide acercarte a la mesa, es preferible que bajes un poco la silla o subas la altura de la mesa, para que puedas “meter” la panza dentro.
No. Intenta no acercarte a la mesa, curvando la espalda, ni dejes los brazos sin apoyo, en tensión.
Consejo: Busca una silla con reposabrazos y regulable en altura para ajustarla a la medida que necesites en cada momento. Levántate cada 45 minutos para liberar tensiones.

En el coche

En el coche

Sí. Para entrar en el coche, siéntate primero con los pies fuera de automóvil y luego, gírate e introduce una pierna después de la otra, haciendo fuerza con tus manos sobre el asiento. Si el firme de la carretera está en mal estado y notas contracciones, para el coche hasta que se te pasen. Si vas a realizar un viaje largo, descansa cada 100-120 km.
No. A pesar de que el código de circulación permite a las embarazadas ir sin cinturón, te recomendamos que lo uses aún en distancias cortas.
Nuestro consejo: Coloca la parte inferior del cinturón por debajo de la panza para que, en caso de frenazo, no comprima el útero. Existen dispositivos en el mercado que facilitan esta posición.

Levantar peso

Levantar peso

Sí. Sitúate lo más cerca posible del objeto y baja como se indica en el apartado Al agacharse. Sube el peso lo más pegado a tu cuerpo y levántate con la espalda recta. Si se trata de coger a un niño, llévale “sentado” en la cadera y coloca la pierna de apoyo hacia fuera cuando estés parada para evitar alguna inoportuna patada del pequeño.
No. Olvídate de cargar pesos por encima del hombro.
Consejo: Reparte el peso en los dos brazos aunque tengas que llevar más bultos.

Sentarte

Cómo sentarse

Sí. Lleva los glúteos hasta el final del asiento a fin de mantener recta la espalda. Si notas que la parte lumbar no está apoyada, utiliza un almohadón. Coloca las piernas elevadas sobre un escabel o una silla y un cojín.
No. Evita los asientos demasiado blandos en los que te hundas. No favorece la posición de la espalda y, además, te costará más esfuerzo levantarte. Tampoco utilices taburetes sin respaldo e intenta no cruzas las piernas.
Consejo: Mientras estés sentada, aprovecha para realizar movimientos de flexión y rotación con los tobillos. Es una buena forma de activar la circulación y evitar la aparición de varices.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Embarazo después de los 35 años...


Hoy en día, muchas parejas toman la decisión de posponer crear una familia hasta que sus carreras o su relación estén firmemente establecidas.

Las mujeres de más de 35 años de edad o que han pasado los 40 y gozan de buena salud, usualmente tienen embarazos sanos y bebés saludables. Sin embargo, los resultados de varios estudios recientes sugieren que las mujeres que quedan embarazadas después de esta edad están expuestas a algunos riesgos especiales, ya que existen ciertas complicaciones que se vuelven más comunes cuando la mujer es de "edad avanzada".

Por ejemplo, las mujeres de más de 35 años de edad tienen más probabilidades de desarrollar alta presión arterial (hipertensión) y diabetes por primera vez durante el embarazo. Por lo tanto, es sumamente importante que las mujeres de edad más avanzada obtengan atención desde antes del embarazo y en forma regular. Por lo general, estos trastornos no presentan grandes riesgos para la madre o el bebé cuando se diagnostican en forma temprana y se administra el tratamiento adecuado.

Por lo general, las mujeres comienzan a experimentar una disminución en su fertilidad a partir de los 30 años. No es raro que a una mujer de 35 años o más le tome más tiempo quedar embarazada en comparasión a una mujer más joven. Por igual, las mujeres de más de 35 años pueden tener más dificultades en quedar embarazadas y también tienen una mayor probabilidad de tener mellizos.

Si una mujer de más de 35 años no ha quedado embarazada después de haber intentado durante seis meses, debe consultar a su médico. Muchos de estos casos pueden ser tratados con éxito. Los avances de la medicina han ayudado a las mujeres de entre 35 y 50 años a tener embarazos con menos riesgos que en el pasado. A pesar de esto, es necesario que las mujeres conozcan los riesgos relacionados con los embarazos a estas edades para estar informadas a la hora de escojer el mejor momento para su embarazo.

Es importante consultar a su médico antes de intentar quedar embarazada, sin importar la edad. Esta consulta previa le permitirá comprobar que se encuentra en el mejor estado físico posible para quedar embarazada. Además, es la oportunidad ideal para que converse con su médico sobre sus inquietudes y las de su pareja en cuanto al embarazo.

Para reducir sus riesgos, siga los pasos básicos para un embarazo saludable:

  • Planee el embarazo visitando a su médico antes de quedar embarazada.
  • Consuma a diario una multivitamina que contenga 400 microgramos de ácido fólico antes de quedar embarazada y durante el primer mes del embarazo para reducir el riesgo de los defectos del tubo neural (defectos que afectan el cerebro y la espina dorsal del bebé).
  • Obtenga atención prenatal con regularidad desde el comienzo del embarazo.
  • Coma una amplia variedad de alimentos nutritivos, incluidos alimentos que contengan ácido fólico, como jugo de naranja, legumbres o frijoles, lentejas, maní, cereales fortificados y verduras de hojas verde.
  • Comience el embarazo con un peso saludable (sin estar ni demasiado gorda ni demasiado delgada).
  • Absténgase de las bebidas alcohólicas.
  • No fume y evite la exposición al humo de los cigarrillos de los demás.
  • No use drogas, incluso medicamentos de venta libre o sin receta y preparados a base de hierbas, a menos que así lo recomiende su médico que sepa que está planeando quedar embarazada. Tampoco tome los medicamentos de otras personas.

sábado, 12 de septiembre de 2009

“Hacerse” sin querer

Al menos un 45% de las mujeres de entre 30 y 60 años sufren de incontinencia urinaria en nuestro país. La mayoría ignora que este padecimiento va más allá de la simple molestia que implica no controlar la evacuación urinaria, sino que con el tiempo puede producir problemas orgánicos, psíquicos, sexuales y hasta sociales que alteran su calidad de vida. La solución no siempre es el quirófano: muchas veces el problema se soluciona con sencillos ejercicios. La clave es consultar un especialista.

Mujeres que estornudan, se ríen y tosen cruzando las piernas. Que prefieren no salir y quedarse en casa por miedo a no tener un baño a mano para cuando le den ganas. Mujeres que hasta evitan tomar agua para orinarse en la calle. Miles de mujeres viven bajo la sombra de la incontinencia urinaria.

El escape sin control de la orina no siempre es sinónimo de pabellón, pero sí de consultar al especialista. La incontinencia urinaria es un síntoma de varias afecciones que pueden solucionarse con ejercicios específicos, medicamentos y cirugía en algunas situaciones. Para ello, ir a la consulta del urólogo o del ginecólogo y realizar un buen diagnóstico es fundamental para dar con el tratamiento adecuado.

La incontinencia urinaria es definida como el escape involuntario de orina que produce problemas orgánicos, psíquicos, sexuales o sociales importante y que altera calidad de vida y también la convivencia de las personas. En el caso de la incontinencia urinaria por esfuerzo (IUE) es, además, progresiva.

Las más frecuentes

Factores relacionados con la pérdida involuntaria de orina hay muchos, como el sedentarismo, el estrés, la obesidad, la hipertensión arterial, ser madre de varios hijos o la menopausia.

Además existen otras enfermedades que tienen relación con algún tipo de incontinencia, como males hepáticos, coronarios o la diabetes mellitus.

Existen varios tipos de incontinencia urinaria y su presencia puede responder a múltiples factores y otras enfermedades asociadas, pero en el caso de las incontinencias que afectan a las mujeres, generalmente se presentan dos: la incontinencia urinaria por esfuerzo tipo II y la incontinencia por urgencia. La primera está relacionada con problemas de la laxitud de los tejidos que sostienen la vejiga y que dejan pasar orina ante un esfuerzo (tos, estornudo, salto). La segunda tiene que ver con problemas de hiperactividad de la vejiga o bien con el mal cierre del esfínter uretral, (como una llave que no cierra bien y gotea).

La obesidad, el embarazo y los partos tienen que ver con la laxitud de los tejidos y la disminución del estrógeno causa daño en los tejidos y deterioro en la riqueza de la submucosa de la uretra, arterias y venas que forman una especie colchón que hace el efecto de sello de presión en la uretra que cuando falla comienza a gotear.

Las incontinencias urinarias están también relacionadas con la distensión del "piso pélvico", una serie de músculos que sostienen la uretra, la vejiga, el útero y el recto, sobre todo después de los 35 años. Estas cifras aseguran que al menos el 80% de las mujeres con incontinencia tienen el riesgo de tener otras disfunciones del piso pélvico.

Del ejercicio a la cirugía

Antes de definir que tipo de incontinencia padece la mujer, se requiere de una buena historia clínica de la paciente y algunos exámenes específicos que den cuenta clara del funcionamiento de los órganos que están relacionados con la pérdida de orina.

Los tratamientos para cada incontinencia son variados y no siempre se requiere de la cirugía.

En el caso de la incontinencia urinaria por esfuerzo (IUE) existen algunos ejercicios para mejorar la tonicidad de los músculos del piso pélvico (ver recuadro) como una primera parte del tratamiento. Para ello, existen kinesiólogos especialistas en el trabajo muscular del periné que enseñan a las pacientes a contraer y relajar estos músculos, con lo que también se fortalecen los circuitos nerviosos que controlan esos músculos. Para estos ejercicios se cuenta con equipos especiales que miden la contracción muscular y que la incitan mediante impulsos eléctricos.

La cirugía se deja como última opción en el caso de la IUE. Hoy existe una moderna cirugía en la que se coloca una cinta de material sintético por sobre la uretra que evita la expulsión de orina.

Para la inestabilidad vesical o contracción involuntaria de la vejiga se utilizan medicamentos que inhiben la actividad de la vejiga. Incluso en algunos casos específicos se utiliza el bótox, la misma toxina ocupada para la eliminación de arrugas de la cara.

La operación u otros tratamientos de incontinencia urinaria no dejan a una paciente absolutamente seca o sin posibilidades de escape de orina involuntaria en algunas ocasiones, pero sí se mejora ostensiblemente la calidad de vida de la paciente.

Algunos tipos de incontinencia

-Incontinencia por esfuerzo: Es progresiva y se presenta generalmente en las mujeres que superan las cuatro décadas. Cuando realizan esfuerzos como toser o reír, se escapa orina. Tiene relación con el paso del tiempo y los partos. También está relacionada con un daño anatómico estructural de los elementos de soporte de la uretra.

-Incontinencia por urgencia: se refiere a un deseo de orinar que no es posible controlar. Está relacionado con problemas de contracción de la vejiga y enfermedades neurológicas. Hay un problema relacionado con el músculo de la vejiga (detrusor) que sufre un desorden de contracciones a destiempo sin esperar a que la vejiga alcance el nivel de micción (500-550 cc).

-Incontinencia Mixta: es una mezcla de las dos anteriores

Otras incontinencias: En este grupo está la incontinencia nocturna, frecuente en los niños y la incontinencia de los adultos mayores que tiene relación con enfermedades urológicas y la incontinencia por rebalse.

Datos

-Estados Unidos gasta anualmente entre 16 y 26 billones de dólares por el cuidado rutinario de la incontinencia urinaria.

-Estudios realizados en España señalan el 50% de las afectadas por pérdidas de orina padecen depresión; el 41% insomnio y el 33%, ansiedad.

-Un estudio de la Sociedad Internacional de Incontinencia (ICS) practicado en más de cuatro mil 500 mujeres entre los 18 y los 65 años de edad determinó que un tercio de ellas presenta algún grado de incontinencia por esfuerzo.

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viernes, 11 de septiembre de 2009

Qué son y para qué sirven las células Madres??


La llegada de un bebé es un acontecimiento único que nos enfrenta a un gran y hermoso desafío.
Hoy, gracias a los avances de la ciencia, los padres cuentan con una nueva posibilidad para brindarles a sus hijos la protección que necesitan a través de la recolección y la preservación de las células madre del cordón umbilical.
El Dr. Sebastián Neuspiller, director médico de BioCells, nos brinda información acerca de estas nuevas y valiosísimas aliadas de la medicina moderna

¿Qué son las células madre?
Dr. S. N. - Las células madre, o stem cells, son las constituyentes principales del sistema inmunológico y las que dan origen a los glóbulos rojos que transportan oxígeno a nuestro cuerpo, a los glóbulos blancos que combaten enfermedades y a las plaquetas que coagulan y cicatrizan nuestra sangre. Son las células "maestras" del cuerpo humano, pues poseen la capacidad de crear todos los tejidos, órganos y sistemas del organismo. Además de ser capaces de dividirse indefinidamente, poseen la habilidad de diferenciar su evolución y pueden transformarse en
células especializadas como las de corazón, las de hígado e inclusive neuronas. Las células madre pueden regenerar completamente la médula ósea y el sistema inmunológico, razón por la cual son utilizadas en transplantes médicos luego de que el paciente fue tratado con quimioterapia u otros tratamientos radioactivos para destruir células cancerígenas.

¿Qué es el cordón umbilical?
Dr. S. N. - El cordón umbilical es el conducto vascular formado por dos arterias y una vena que une a la placenta con el bebé en gestación. Se corta en el momento del parto para separar al recién nacido y luego es descartado junto con la placenta.

¿Cuál es la diferencia que existe entre las células madre del cordón umbilical y las demás células, por ejemplo las de la médula ósea?
Dr. S. N. - Existen diferencias significativas entre la sangre del cordón umbilical y la médula ósea:
  1. Las células de la médula ósea son difíciles de compatibilizar entre dador y receptor, porque usualmente se requiere una compatibilidad perfecta.
  2. La sangre del cordón umbilical se obtiene de forma simple y menos traumática que la de la médula ósea.
  3. La recolección de la sangre de cordón no es invasiva.
  4. Los transplantes de células madre de cordón umbilical son menos costosos de realizar que lostransplantes de médula ósea.
  5. Las células madre tienen mayor capacidad proliferativay su disponibilidad es más rápida y accesible.
¿En qué tipo de transplantes se utilizan las células madre del cordón umbilical?
Hoy en día, muchas enfermedades se pueden curar por medio de procedimientos de transplante de células madre. Sin embargo, este descubrimiento es tan reciente que sigue estando en fases de investigación, por lo que sólo es el principio de lo que en un futuro se podrá lograr. Es una alternativa para transplante de médula ósea y para regenerar todo el sistema inmunológico de una persona.

¿Qué riesgos tiene?, ¿Corren algún peligro la mamá y/o el bebé?
Dr. S. N. - La recolección de las células madre es simple y segura, un procedimiento sin ningún tipo de riesgo ni dolor para la madre y para el bebé.

¿En qué momento pueden obtenerse las células madre?
Dr. S. N. - La recolección de las células madre se realiza en el momento inmediato al parto, una vez que se cortó el cordón umbilical y se espera la salida de la placenta (recolección "in útero") o bien después de la expulsión de la placenta (recolección "ex útero"). La más aconsejable es la primera, in útero, porque las contracciones uterinas ayudan a que fluya más cantidad de sangre hacia la bolsa de recolección. Cuanto mayor sea el volumen de la sangre que se recupere, mayor va a ser el número de células madre disponibles.

¿Cuánto tiempo antes del parto debe contratarse el servicio?
Dr. S. N. - Una vez tomada la decisión de conservar las células madre del bebé, es conveniente contratar el servicio con la mayor antelación posible, ya que de adelantarse la fecha de parto, el procedimiento no podrá ser realizado.

¿Cómo se lleva a cabo el procesamiento y la criopreservación de estas células?
Dr. S. N. - En la etapa de procesamiento se descartan los glóbulos rojos y las células de mayor densidad que son las que se encuentran ya diferenciadas, y también el plasma. De esa manera, se puede concentrar en un pequeño volumen la mayor cantidad de células que interesan.
La criopresenvación es el procedimiento por el cual las células son congeladas a temperaturas
extremadamente bajas con el objeto de que mantengan su vitalidad sin alteraciones a lo largo del tiempo. Luego de concentranse las células progenitoras en un volumen de alrededor de 20-25 ml, procedimiento que se lleva a cabo en el laboratorio en un ambiente de extrema asepsia, las células son transferidas a una bolsa plástica especial donde de inmediato se mezclan con unas sustancias llamadas crioprotectoras que se utilizan para evitar daños a las células durante el
proceso de congelación. La bolsa con las células y la sustancia crioprotectora es sellada herméticamente y colocada en un contenedor individual de acero inoxidable. A continuación el contenedor metálico con la bolsa con las células madre se somete a un descenso progresivo de la temperatura hasta los - 80ºC. Esto se realiza en un sistema computarizado altamente sofisticado y luego se lo lleva a un tanque de almacenamiento definitivo, donde permanecerá inmerso en nitrógeno líquido a -196ºC durante todo el tiempo que sea necesario.

¿Cómo se sabe si la recolección fue exitosa?
Dr. S. N. - En primer lugar, por el volumen recolectado; luego, por la cantidad de células recuperadas y su viabilidad. Además, se tiene una orientación sobre la riqueza en células progenitoras mediante un estudio de laboratorio que determina la cantidad de células con
antígeno CD34 en su superficie. Esas células con antígeno CD34 positivo son las que se necesitan para regenerar, por ejemplo, una nueva médula ósea.

¿Cuánto tiempo pueden conservarse las células madre?
Dr. S. N. - La ciencia referida al almacenamiento criogénico indica que las muestras deberían conservar sus propiedades originales indefinidamente. Estudios realizados sobre muestras almacenadas hace veinte años, comprobaron que no se manifiesta ninguna diferencia entre las mismas.

¿Debe conservarse la sangre de cordón de todos los hijos?, ¿Estas células son útiles únicamente para el niño al que pertenecen?
Dr.S. N. - Cada persona es genéticamente única, al igual que sus células madre. En nacimientos múltiples es recomendable almacenar la sangre de cordón de cada uno de los bebés, para asegurar la exacta compatibilidad genética. Generalmente, la cantidad de sangre recolectada en partos múltiples es menor para cada bebé, con lo cual recolectar para dos o más bebés aumenta las posibilidades de obtener una adecuada cantidad de células madre. Estas células pueden ser
utilizadas por familiares directos, como por ejemplo hermanos y/o padres, siempre que compartan las mismas características genéticas (histocompatibilidad).

¿Cuál es el costo aproximado del procesamiento de las células madre del cordón umbilical?, ¿Qué otros servicios incluye?
Dr. S. N. - El costo del servicio es de alrededor de 1.000 dólares, e incluye el kit de recolección, el procesamiento de la muestra y el primer año de criopreservación.

¿Qué otros usos podrían darse a estas células en el futuro?, ¿Qué otras enfermedades se cree que se podrían tratar con células madre?
Dr. S. N. - La tecnología médica evoluciona día a día. Cada adelanto en la medicina abre nuevos panoramas de investigación y enfermedades que hasta el momento no tenían solución, vuelven a ser foco de análisis.
Muchas enfermedades se encuentran en etapa de investigación con un potencial muy prometedor: Diabetes, Alzheimer, SIDA, Cáncer de seno, ovario y testicular, Melanoma, Terapias genéticas, Artritis reumatoide, Esclerosis múltiple, Enfermedad de Parkinson, Enfermedad de hígado y corazón, Atrofia muscular, etc.

Dr. Sebastián Neuspiller
Director Médico BioCells
M.N. 112.779

Cambios de la madre durante el embarazo


El embarazo produce cambios que afectan a tu cuerpo, a tus emociones y a tu entorno familiar y social.

CAMBIOS EN EL CUERPO
La gran mayoría de cambios que experimentas se deben a la influencia de las hormonas que harán que tu cuerpo se adapte a este nuevo estado.
Tu cuerpo cambia
para que
se desarrolle tu hijo
y prepararse
para el parto.

Tu peso aumentará de forma gradual a lo largo de estos nueve meses de gestación.
Si antes de quedarte embarazada no tenías el peso adecuado, debes vigilar aún más el aumento del mismo.
Tus mamas se preparan durante el embarazo para la lactancia. Aumentan de tamaño, se vuelven más sensibles y las venas superficiales son más visibles. Observarás además que los pezones y las areolas se ponen más oscuros y a partir del quinto mes puedes segregar por el pezón un liquido amarillo que se llama calostro.
El útero va a crecer para albergar al niño hasta que esté preparado para salir. Puedes notar que a veces el útero se contrae, y esto es totalmente normal ya que es un músculo y lo hace como entrenamiento para el parto.
Tu vagina durante el embarazo se adapta para el parto, se vuelve más elástica, la mucosa se oscurece y aumenta el flujo vaginal.
Puedes notar un aumento de las ganas de orinar debido a la presión que el útero ejerce sobre la vejiga.

Lo más conveniente
para tu salud y
la de tu hijo/a es
que al final del embarazo
peses entre 8 y 12 kilos más.

Todo tu cuerpo trabaja más, el corazón, los riñones, los pulmones. Todos los órganos colaboran y ayudan a que el feto crezca.
La piel también cambia, sobre todo la de las mamas y el vientre, y el aumento del tamaño puede hacer que aparezcan estrías.
La piel se oscurece en determinadas zonas como: los pezones y areolas, el abdomen (línea alba) y los genitales. También pueden aparecer “paños” (manchas en la cara). Es un cambio transitorio que desaparecerá a los pocos meses del parto.
El embarazo también influye sobre tu pelo, pues las hormonas actúan sobre las glándulas sebáceas y el folículo piloso.
Existen variaciones individuales de unas embarazadas a otras, tanto en la perdida como el aumento del cabello y vello.
Las uñas se vuelven más frágiles; no te preocupes después del parto recuperan su dureza normal.
La boca se vuelve más sensible y pueden sangrar las encías al cepillarte los dientes.
Tus sentidos se agudizan, puedes descubrir sabores y olores nuevos y sobre todo más intensos y pueden aparecer caprichos a determinados alimentos.

En la columna vertebral, también se producen cambios que van a influir en las posturas cotidianas y en la marcha.
Aunque en los primeros meses los cambios no son muy marcados, a partir del cuarto mes la curva de la columna irá aumentando y todo tu cuerpo se irá adaptando a ellos.
Estos cambios en la columna van a producir una forma distinta de caminar, dando lugar a la denominada “marcha de pato” o de “orgullo de la embarazada”, que aparece sobre todo al final del embarazo.

Todo tu cuerpo
está protegiendo
el embarazo.

Es normal que al principio del embarazo te sientas cansada y con mucho sueño. Puede ser un mecanismo de tu organismo para favorecer el descanso y la adaptación.


CAMBIOS EN LOS SENTIMIENTOS
Al principio de tu embarazo es posible que sientas sorpresa y desconcierto, inquietud y preocupación. No te preocupes porque es una reacción normal.
Puede que te sientas más necesitada de la compañía y atenciones de los demás. A veces puedes sentirte irritada y sufrir frecuentes cambios de humor. También, pueden aparecer temores de perder al bebé y por ello necesites más demostraciones de cariño y ternura en tu pareja, de tu
familia y amigos.

En el segundo trimestre es normal que te sientas más tranquila y serena; tu embarazo sigue adelante. La experiencia de sentir cómo se mueve tu hijo/a te ayudará a que tus inquietudes y temores vayan quedando atrás.

Con el tercer trimestre se acerca el momento del parto. Te puedes sentir de nuevo inquieta, deseando que todo acabe, e impaciente por conocer y tocar a tu hijo/a. Es frecuente que dudes sobre cómo será el parto, si tu hijo/a nacerá sano, y si podrás cuidarle y atenderle adecuadamente.
Si estás preparada para tan feliz acontecimiento, todo te resultará más fácil.

Alegría y tristeza, ilusión y
rechazo son sentimientos
que puedes tener durante
tu embarazo

CAMBIOS EN EL ENTORNO FAMILIAR Y SOCIAL
Ser padres es cosa de dos.
Todos los cambios que se producen los afectan a los dos y pueden provocar algunas modificaciones en su relación de pareja.

  • Los sentimientos del padre:
Puedes experimentar, como ella, sentimientos contradictorios con respecto al embarazo y al futuro bebé; desde temores y preocupaciones hasta alegría, satisfacción y orgullo.
Es posible que en algunos momentos te sientas en un segundo plano respecto a los sentimientos de ella, puedes sentirte solo, poco atendido, incluso puedes tener sentimientos de celos.

El embarazo no sólo
afecta a la madre,
también influye en el
padre desde el principio.

También puede ocurrir que ella necesite más atención de tu parte, más cuidados, más apoyo,
y todo eso puede hacer que te sientas confuso y desplazado.
Cuando llegue el parto, es muy importante que intentes estar relajado y seguro, entre otras cosas porque así podrás acompañarla y ayudarla. Además debes estar preparado para hacerte cargo de las tareas que habitualmente realiza ella.

Hablar y comunicarse es necesario
y sirve para hacer más fuetes los
lazos de cariño que unen a la pareja

  • Madre sin pareja
Cada día es mayor el número de mujeres que viven solas la maternidad, bien porque así lo hayan elegido, o porque las circunstancias las hayan llevado a esa situación.
Si decides tener un/a hijo/a sola debes confiar mucho en ti misma y además buscar apoyo y ayuda de otras personas de tu ámbito familiar, de tus amigos e incluso de alguna institución.

  • Los abuelos
Los abuelos pueden constituir una importante fuente de apoyo durante tu embarazo y sobre todo después del nacimiento del bebé.

  • Los hermanos
Es normal que los niños vivan con cierta dificultad los cambios que se originan con la llegada de un nuevo hermanito, ya que la atención que recibían de vosotros se va a reducir, inevitablemente, al tener que ocuparos de la crianza del recién nacido.

Los padres pueden ayudarles teniendo en cuenta estos breves consejos:
• Hacerles participar del embarazo (enseñarles la foto de alguna ecografía, etc.).
• Contestar a todas las preguntas que less hagan sobre el embarazo con lenguaje claro y adaptado a su edad, evitando las respuestas falsas, fantásticas y complicadas.
• No hacer coincidir con el nacimiento aquellos cambios que tengan que hacer (sacarlos de vuestra habitación, llevarlos a la guardería, etc.), para que no relacione estos acontecimientos y culpe al bebé de su pérdida de privilegios.
* Explicarles que ser mayor tiene ventajas.
También
ellos esperan y
tienen que
adaptarse

• Decirles que contás con él/ella para cuidar al bebé (avisar si llora, etc.)
• Debés ser pacientes y comprensivos con las reacciones o comportamientos inadecuados que ahora puedan tener.
• Informarles, con tiempo, de quién/es se van a hacer cargo de él/ellos mientras estés en el hospital. Debés elegir personas conocidas con las que los niños se encuentren a gusto.
• Cuando vuelvás del hospital con el bebé, es aconsejable que el bebé vaya en brazos de una persona que no sea la madre.

  • Los amigos
Mantener las relaciones con los amigos, los momentos de ocio y de diversión que tenías antes del
embarazo, es garantía de salud y muy aconsejable para ti y el futuro padre, e incluso para la relación que se va a ir estableciendo con el bebé.