jueves, 3 de diciembre de 2009

Incontinencia de orina en el embarazo y postparto


El embarazo y el parto se asocian con un incremento del riesgo de desarrollar alteraciones del suelo pélvico, especialmente incontinencia de orina, por la compresión o excesiva distensión que se producen durante el parto de las estructuras musculares y nerviosas y del tejido conjuntivo.

En general, se trata de un problema que se resuelve en cierto tiempo y para el que existen medidas preventivas y tratamientos eficaces, pero que causa un importante deterioro de la calidad de vida de la mujer.

El suelo pélvico supone el soporte activo sobre la continencia urinaria representado por los músculos del piso pélvico. Sus alteraciones tienen un papel importante en el origen de la incontinencia de orina.

La influencia que el embarazo y el parto pueden tener sobre las alteraciones del suelo pélvico es un área de intensas investigaciones. Se estudia si esta relación podría modificarse con algunas actuaciones como el fomento de medidas preventivas, por ejemplo, los ejercicios del suelo pélvico, o bien si cambios en el seguimiento del embarazo o en la conducción del parto podrían modificar la aparición de incontinencia de orina.

Numerosos estudios indican que las mujeres jóvenes que tienen al menos un parto vaginal sufren una mayor frecuencia de alteraciones del suelo pélvico, incluida la incontinencia de orina en sus diferentes modalidades (de urgencia o de esfuerzo).

Entre las mujeres mayores que tienen problemas de incontinencia, el número de hijos guarda una menor relación con la incontinencia de orina, lo que sugiere que otros factores presentes en la mujer mayor (sobrepeso, falta de estrógenos...) tienen una influencia importante para que se produzca incontinencia o prolapso de los órganos pélvicos.

Es indudable que el embarazo y el parto guardan relación con la incontinencia de orina. Se considera que entre las mujeres que han tenido hijos, el 50% de las incontinencias y el 75% de los prolapsos pueden ser atribuidos al embarazo y al parto.

Durante el embarazo, la pérdida de orina es referida hasta en el 60% de las mujeres, y en la mayoría de los casos era la primera vez que se había presentado incontinencia.

El número de mujeres afectadas y la severidad de la pérdida aumentan según progresa el embarazo, y es más frecuente durante el tercer trimestre de la gestación. Después del parto, los síntomas desaparecerán en el 70% de los casos, pero generalmente esto no ocurre de manera inmediata sino que se precisa un tiempo de meses o hasta un año para su resolución. Aunque la tendencia general es hacia la mejoría, en algunas mujeres la incontinencia puede resultar persistente en el tiempo, y se precisará un tratamiento médico o quirúrgico para mejorar el problema.

Aquellas mujeres que han presentado incontinencia durante el embarazo tienen un mayor riesgo de presentarla en otras épocas de la vida, por lo que resulta especialmente importante la enseñanza y el mantenimiento de medidas preventivas como la realización de ejercicios del suelo pélvico.

El prolapso de los órganos pélvicos también se incrementa durante la gestación, aunque no está totalmente aclarado el efecto del embarazo o del tipo de parto en las alteraciones de las estructuras de soporte del suelo pélvico. En su alteración, otros factores como la obesidad, la tos crónica o la edad avanzada parecen tener una importancia notable.

En el embarazo, un síntoma típico es el aumento de la frecuencia miccional que es debido a que el útero, que está en crecimiento, comprime la vejiga, por lo que disminuye su capacidad y en consecuencia se desencadena el reflejo de necesidad de orinar con volúmenes menores de orina. Hacia el final del embarazo, es posible que esta presión sea muy importante y venza la presión de cierre del esfínter de la uretra, produciéndose la salida involuntaria de orina.

El suelo pélvico está formado por músculos y ligamentos que cierran la pelvis por su parte inferior, y se encuentra atravesado por la uretra, la vagina y el recto. La posible lesión de estas estructuras por el parto se ha achacado a la distensión de las mismas que se produce al paso del feto por ellas, lo que puede causar compresión, distensión o incluso roturas tanto de las estructuras musculares y nerviosas como tendinosas.

Efectos del Embarazo y el parto en el suelo pélvico

En el embarazo, el incremento del peso del útero gestante fuerza en gran medida la musculatura del suelo pélvico distendiéndola y debilitándola, llegando a su punto máximo en el momento del parto, cuando el bebé estira estos músculos para permitir su paso a través de ellos.

Un periodo expulsivo prolongado o la utilización de instrumentos como el fórceps, las espátulas o la ventosa pueden resultar en un mayor riesgo de lesión de las estructuras musculares.

Un daño controlado de la musculatura del suelo pélvico es la realización de un corte o episiotomía, cuyo fin es reducir la distensión de las estructuras musculares y evitar que se desgarren durante el momento de mayor distensión que se produce mientras se expulsa la cabeza fetal. En la actualidad, hay tendencias que apoyan su realización basadas en que evitarían el desgarro anárquico de las estructuras del suelo pélvico, pero también hay tendencias que abogan por su no realización basadas en que su práctica no ha demostrado de manera concluyente una reducción de los problemas del suelo pélvico posteriormente.

En otras ocasiones, después del parto, especialmente si éste ha sido prolongado, ocurre una situación contraria a la pérdida de la orina y es que la mujer no puede orinar. Esta situación suele producirse porque la presión mantenida de la cabeza del feto sobre la uretra causa edema y congestión de la misma, con lo que se cierra el conducto e impide la salida de la orina. Suele resolverse en pocos días, aunque puede ser necesario el tratamiento con antiinflamatorios y el vaciado de la orina mediante sondaje.

Cómo reducir los riesgos

  • Evitar el daño de las estructuras del suelo pélvico sería la mejor medida preventiva, y es por ello que la utilización de instrumentos como fórceps, espátulas o una ventosa obstétrica se limitan a aquellos casos en los que existe una necesidad de finalización del parto por riesgo para el bebé y que presentan unas características específicas de dilatación, encajamiento del feto, etc.
  • La práctica de la episiotomía se reserva a aquellos casos en los que se prevé una distensión excesiva con riesgo de rotura o desgarro no controlado de las estructuras. El corte dirigido, y la posterior sutura reglada del mismo, resultan más adecuados que la reparación de un desgarro no controlado.
  • No está perfectamente aclarado si las intervenciones obstétricas (instrumentación o episiotomía) tienen una influencia negativa posterior por sí mismas o bien es el tipo de parto (obviamente más complicado cuando ha sido necesaria su práctica) el que tiene influencia sobre la mayor probabilidad de presentar incontinencia de orina.
Papel de la cesárea

Parece lógico pensar que un parto mediante cesárea eliminaría los problemas sobre el suelo pélvico, sin embargo, esto no resulta tan claro, y actualmente es un tema muy controvertido si la realización de una cesárea modifica el pronóstico posterior respecto al prolapso de los órganos del suelo pélvico y la incontinencia de orina. En la actualidad, no puede indicarse la práctica de una cesárea como método para prevenir alteraciones del suelo pélvico.

Tratamiento de la Incontinencia de orina tras el parto

Las acciones preventivas y terapéuticas deben ser escalonadas y, en líneas generales, seguirían este orden:

  • Cambios en el estilo de vida.
  • Programas de modificaciones en la conducta y rehabilitación de la musculatura del suelo pélvico.
  • Tratamiento farmacológico.
  • Cirugía para aquellas situaciones en las que el tratamiento conservador no ha tenido una respuesta adecuada.

Las acciones terapéuticas no son excluyentes entre sí, sino que pueden ser complementarias.

Control de los factores relacionados con las alteraciones del suelo pélvico

El primer paso consiste en actuar sobre los factores de riesgo modificables mediante un adecuado control del peso durante la gestación, con eliminación del tabaco y el control de aquellos procesos que cursan con tos crónica.

También el adecuado control de la gestación para evitar el crecimiento excesivo del feto tiene una importante repercusión en el momento del parto. Esto resulta especialmente importante en las mujeres diabéticas cuyos hijos tienen una tendencia a la macrosomía o crecimiento excesivo.

Entrenamiento vesical

Su fin es inhibir o eliminar las contracciones involuntarias del músculo de la vejiga. El objetivo es retrasar progresivamente el vaciado de la vejiga desde que la mujer nota la sensación de deseo de orinar hasta que puede hacerlo en un lugar adecuado.

Mediante la cumplimentación de un calendario miccional, se establece un programa de entrenamiento personalizado. Al inicio, un programa de micciones frecuentes será ampliado a intervalos de 30-60 minutos hasta conseguir periodos de tres o cuatro horas sin incontinencia.

Ejercicios del suelo pélvico

Tienen como objetivo fortalecer los componentes musculares y así ofrecer un mejor soporte para las estructuras pélvicas. Pueden ser realizados por cualquier persona, sin importar la edad o el estado de preparación física, y se pueden llevar a cabo en cualquier lugar y casi en cualquier situación.

El primer requerimiento es que la mujer aprenda a realizar la contracción del músculo y tome conciencia de la misma. El músculo a trabajar sería el mismo que habría que contraer para poder cortar la micción mientras se está produciendo ésta.

Básicamente los ejercicios consisten en la contracción/relajación del músculo pubococcígeo, y deben realizarse en repetidas ocasiones para aumentar su fortaleza y resistencia. Al inicio, se recomiendan series de 10-20 contracciones/relajaciones varias veces al día. Lo ideal sería alcanzar las 200 repeticiones diarias (cuatro series de cincuenta) y es fundamental la constancia en su realización. Los resultados pueden tardar algunas semanas en apreciarse (entre 4 y 12 semanas) y debe recomendarse su práctica durante toda la vida para no perder el beneficio conseguido.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico se indica en aquellos casos en los que las medidas anteriores han resultado ineficaces. Existen diferentes fármacos, especialmente para el tratamiento de la incontinencia de urgencia, pero nunca deben utilizarse durante la gestación ni la lactancia.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico se utiliza especialmente en la incontinencia de esfuerzo y se reserva para aquellas situaciones en las que no ha habido un beneficio con las medidas anteriores.

Absorbentes

Aunque se trata de una medida paliativa y no de una acción terapéutica, debe prestarse atención a los absorbentes utilizados durante el embarazo y el puerperio.

Los protectores utilizados para la menstruación (compresas), generalmente no son suficientes ni resultan adecuados para contener las pérdidas de orina que, en comparación con el fluido menstrual, ocurren de una manera rápida y tienen un mayor volumen, por lo que es preciso recomendar productos específicos, adecuados a las características de la incontinencia.

Dependiendo de su diseño y propiedades de absorción, pueden utilizarse desde en casos de incontinencia leve hasta en casos de incontinencia muy grave. Existe una gran variedad de tipos de absorbentes que se adaptan a cada persona en función de sus necesidades. La elección del absorbente está condicionada por las condiciones personales, el volumen de orina emitido y la emisión diurna o nocturna.

domingo, 29 de noviembre de 2009

¿QUE ES EL SUELO PELVICO?

¿Sabías que el 45% de las mujeres padece incontinencia urinaria?

El problema se genera al debilitarse los músculos del suelo pelviano. Estos sostienen como un arco protector en forma de hamaca flexible la parte baja del abdomen, y es el apoyo y sostén de la vejiga, del útero y del intestino inferior.

A través del suelo pélvico pasan los conductores de salida al exterior de éstos órganos, la uretra, la vagina y el recto.

Causas que debilitan el suelo pélvico:

  • Embarazo: por el peso del útero
  • Parto: al pasar el bebé a través de la vagina
  • Post Parto: ejercitar precozmente abdominales o realiza saltos, deportes o llevar pesos.
  • Deportes: en especial los de "saltos" e "impacto"
  • Menopausia: por los cambios hormonales ya que provocan pérdidas de flexibilidad y atrofia e hipotono.
  • Herencia: dos de cada diez mujeres tienen debilidad innata de los músculos del suelo pélvico
  • Hábitos cotidianos: retener la orina, vestir prendas muy ajustadas, practicar canto, tocar instrumentos de viento.
  • Otras causas: obesidad, estreñimiento, tos crónica, stress y otras.

Inicie ya su ejercitación del suelo pélvico, no te hará daño, prueba:
-Aprieta sólo el ano
-Aprieta sólo la vagina
-Aprieta la zona genital completa.

Evita apretar los glúteos y los abdominales; a medida que ejercite los distinguirá. Efectúa los ejercicios a razón de 5 de cada uno cada dos horas. Puedes hacerlos en cualquier posición: de pie, sentado o acostado.

NO OLVIDEs:

  • Prevenir: en especial en el pre y post parto
  • Tratar: ante el más leve síntoma (una gotita es suficiente)
  • Mantener: el suelo pélvico es muscular y se debe ejercitar rutinariamente.

Mantener en buen estado la musculatura del suelo pélvico es fundamental para la salud y la calidad de vida de la mujer. Cualquier inquietud, consultame!



TEST PARA CONOCER EL ESTADO DEL SUELO PELVICO

1. ¿Has tenido alguna vez sensación de peso en la zona genital? SI NO
2. ¿Has tenido algún escape de orina en algunas de estas situaciones: al subir o bajar escaleras, al reir, estornudar, toser, correr o saltar? SI NO
3. Haz la prueba del "pipí stop": intentar interrumpir completamente el flujo de la orina ¿se te escapa alguna vez algunas gotas? SI NO
4. ¿Después de un baño, has tenido una pérdida de agua por la vagina? SI NO
5. ¿Has tenido últimamente alguna sensación dolorosa durante el coito? SI NO

Si responde afirmativamente dos o más preguntas, debería comenzar una recuperación del suelo pélvico. Estos problemas pueden darse a cualquier edad y no se resuelven solos, deben ser atendidos, la consulta no debe avergonzar.


CÓMO CUIDAR A SU BEBÉ


Una Casa Segura para Usted y su Bebé
Nunca es demasiado pronto para convertir a su hogar en un sitio seguro para usted y su recién nacido. Aquí le hablamos de seis factores a los que debe prestar atención y las medidas que puede tomar si encuentra problemas.

¿Fuma alguna persona de su familia?
Los hogares de los niños deben estar libres de humo tanto antes como después del nacimiento. Fumar durante el embarazo puede causar el parto prematuro, bajo peso al nacer (menos de 5 ½ libras), crecimiento deficiente en el útero y problemas de aprendizaje y conducta en los niños. Aunque usted no fume, exponerse constantemente al humo de otros fumadores durante el embarazo le creará a usted y a su bebé más riesgos de tener complicaciones de salud graves.

¿Está planeando retirar pintura o renovar su casa?
Si vive en una casa construida antes de la década de 1950, quizás no deba preocuparse demasiado sobre la exposición al plomo si todas las superficies pintadas están en buenas condiciones. Pero si tiene planes de renovarla, entonces usted, su bebé y otros niños pequeños de la casa pueden quedar expuestos a niveles altos de plomo.

Antes de renovar la casa, considere hacer una prueba de plomo en la pintura (el departamento de salud de su zona le recomendará expertos para ello). Si encuentran plomo:

  • No trate de retirar la pintura con plomo por su cuenta. Contrate a un experto que conozca las precauciones de seguridad.
  • No se quede en la casa y mantenga a los bebés y niños alejados hasta que se haya retirado toda la pintura y la limpieza haya concluido.
  • Pida a los trabajadores que limpien con un trapo mojado el polvo o la pintura descascarada para que el polvo no se esparza por el aire.

Cuando el bebé llegue a la casa, cerciórese de que todas las superficies pintadas permanezcan en buenas condiciones en especial aquellas que el bebé llegue a tocar.

¿Tiene su hogar daños por agua?
El daño por agua como resultado de una inundación o goteras del techo o de las cañerías puede causar el crecimiento de moho. Algunos mohos son muy peligrosos para los recién nacidos, así que es muy importante que usted limpie ahora las áreas dañadas por el agua antes de que el bebé llegue a la casa.

Las esporas del moho se esparcen por el aire y causan problemas de salud al inhalarse. Uno de los tipos de moho más mortíferos (stachybotrys atra) es negro, pegajoso y crece principalmente en madera dañada por el agua, placas del cielorraso, alfombras y productos de papel. La exposición a este moho en ambientes interiores produce sangrado de los pulmones y muerte súbita en niños pequeños. Los niños más grandes pueden sufrir síntomas de alergia como congestión nasal, estornudos, tos e irritación de los ojos.

Si tiene daño por agua o si hay una gotera o inundación:

  • Deshágase de las alfombras mohosas y los artículos de papel o cartón con moho aunque estén secos.
  • Cambie las placas del cielorraso que tengan manchas oscuras.
  • Haga que se limpie inmediatamente las paredes y otras áreas afectadas con agua mezclada con lejía (combine cuatro partes de agua y una de lejía).

¿Tiene un hogar o cocina a gas?
La mayoría de las casas tienen esos electrodomésticos u otros que funcionan con combustible, como calentadores de agua de gas, secadoras de ropa de gas, cocinas de leña, calentadores de ambientes y calderas de gas o petróleo. Si esos dispositivos no se instalan y mantienen correctamente, pueden emitir monóxido de carbono (CO) durante su uso. El CO es un gas incoloro e inodoro que provoca cientos de muertes por intoxicación todos los años en Estados Unidos. Las mujeres embarazadas, sus bebés por nacer y los niños son los más vulnerables a los efectos mortales de ese gas.

Los síntomas iniciales de la intoxicación por CO en los adultos incluyen dolores de cabeza, mareos, náuseas y vómitos, pero pueden variar. Como los síntomas no son específicos, es difícil reconocerlos como intoxicación por CO hasta que es demasiado tarde.

Para proteger a su familia:

  • Llame a un profesional para que inspeccione todos los electrodomésticos, hogares y calderas que funcionan con combustible una vez por año o con la frecuencia recomendada por el fabricante.
  • No use nunca el horno para calentar una habitación.
  • Instale un detector de CO afuera de la habitación donde duerme.

¿Usa agua de pozo?
Si es así, pida que se analice el agua antes de que el bebé nazca para constatar niveles de sustancias con contenido de nitrógeno llamadas “nitratos”. Los bebés que tomen leche artificial con agua que contiene nitratos correrán el riesgo de contraer un trastorno de la sangre posiblemente mortal llamado “metemoglobinemia”. Ese trastorno produce cambios en la sangre del bebé, la cual no puede transportar suficiente oxígeno a los órganos vitales. Los bebés afectados tienen pocos síntomas al principio, salvo que pueden tener una coloración azulada.

Llame al departamento de salud de su zona para que le den información sobre el análisis del agua. Si el agua de su pozo tiene más de 10 miligramos por litro (10mg/L) de nitratos:

  • Nunca use el agua para hacer la leche artificial ni le dé agua al bebé para que tome. Use agua mineral embotellada o agua tratada con ósmosis invertida o resinas de intercambio de iones, que son las dos únicas tecnologías que pueden eliminar los nitratos.
  • ¡Hervir el agua no surtirá efecto! Es más, aumentará las concentraciones de nitratos.
  • Piense en cavar otro pozo o uno más profundo.

Sin embargo, podrá amamantar al bebé sin riesgos aunque usted haya tomado el agua contaminada con nitratos. Los nitratos que la madre tome no parecen afectar a los bebés ni parece haber riesgos comprobados para el feto por los nitratos que la madre consuma durante el embarazo.

¿Hace usted manualidades y artesanías en su casa?
Mucha gente no sabe que los materiales para las manualidades y artesanías comúnmente usados en la pintura, dibujo, serigrafía, laqueado, cerámica, papel maché y vitrales contienen ingredientes que son peligrosos para los fetos, bebés y niños.

Los metales tóxicos como el plomo y el mercurio se encuentran en varias pinturas, pigmentos, pasteles, tintas, glaseados, esmaltes, arcilla y soldaduras. Los solventes orgánicos peligrosos como el aguarrás, queroseno, benceno y formaldehído se utilizan para limpiar herramientas y preparar superficies de trabajo. Se ha vinculado a algunos de estos solventes con un mayor riesgo de pérdida del embarazo.

Las mujeres embarazadas y los bebés no deben inhalar los vapores de los materiales para artesanías y debe evitarse el contacto con la piel porque ésta puede absorberlos y el contacto con los ojos y boca. Las exposiciones de altos niveles pueden causar intoxicación y la muerte. La exposición constante de bajos niveles durante la niñez posiblemente contribuya a alergias, asma, daño a los nervios, daño a los pulmones o cáncer. Por lo tanto, conviene tomar medidas de precaución adecuadas y supervisar estrechamente a niños y bebés.

Cuando compre o use materiales para artesanías y manualidades:

  • Lea las etiquetas y siga cuidadosamente las instrucciones para todos los materiales.
  • Cerciórese de que el producto fue evaluado por un toxicólogo. Compre productos con rótulos que digan “cumple con la norma ASTM D4236” y con el sello del Art and Creative Materials Institute (ACMI).

    Cuando trabaje en proyectos manuales o artísticos:
    • Ventile adecuadamente el área de trabajo. Lo mejor es colocar un ventilador con escape al exterior de la casa.
    • Use guantes protectores si está embarazada.
    • Tenga a mano el número telefónico del centro local de intoxicaciones.
    • Es esencial limpiar y guardar adecuadamente todos los materiales. Estos deben conservarse en sus envases originales y etiquetados, fuera del alcance de los niños.
    • No permita que los niños pequeños visiten el área de trabajo.
    • No coma ni beba nunca en el área de trabajo.

¡Mire a su alrededor!
¿Ve algunas de estas cosas en su casa?

  • HUMO DE CIGARRILLO
  • PLOMO
  • MOHO
  • MONÓXIDO DE CARBONO
  • NITRATOS
  • METALES Y SOLVENTES TÓXICOS

Si marcó algunas de estos casilleros, tome ya mismo las medidas para eliminar esa sustancia de su hogar.

sábado, 28 de noviembre de 2009

El parto prematuro: lo que debes saber y debes hacer


El parto prematuro es el parto que comienza antes de completar las 37 semanas de embarazo. Tu bebé podría nacer demasiado temprano y sufrir graves problemas de salud.

Cualquier mujer puede tener un parto prematuro, pero algunas mujeres tienen más probabilidades que otras.

Una mujer tiene más probabilidades si ella:
- Está embarazada con mellizos o más bebé
- Tuvo un bebé prematuro en otro embarazo
- Tiene ciertos problemas del útero o cuello del útero

Otros factores de riesgo:
- Tener ciertas infecciones
- Tener alta presión arterial
- Sangrado en el segundo o tercer trimestre
- Estar muy bajo o sobre peso
- Fumar, beber alcohol o usar drogas ilegales

Si tienes cualquiera de estos factores de riesgo, hay pasos que vos o tu médico pueden tomar para ayudar a que permanezcas embarazada por más tiempo. Por ejemplo, tu puedes ser tratada para las infecciones, o puedes tratar de dejar de fumar.

Es importante que todas las embarazadas aprendan las señales de un parto prematuro y saber qué hacer si las tienen. Si empiezan los síntomas, recibir asistencia médica rápido puede suponer una gran diferencia para la salud del bebé. Estas son algunas de las señales de advertencia:

  • Contracciones que hacen que tu barriga se endurezca mucho cada 10 minutos o con más frecuencia
  • Cambio en el color de tu flujo vaginal, o sangrado de la vagina
  • La sensación de que tu bebé está empujando hacia abajo. A esto se le llama presión pélvica.
  • Dolor débil en la parte baja de la espalda
  • Cólicos como si tuviera la regla o el período
  • Dolor de barriga con o sin diarrea

Estos síntomas no son "malestares normales del embarazo". Si tienes tan solo una de las señales antes de la semana 37 del embarazo, llama de inmediato al profesional de la salud que te atiende.

El profesional que te atiende puede decirle que:

  • Vaya al consultorio o hospital de inmediato
  • Dejes de hacer lo que está haciendo y que descanses recostada sobre el lado izquierdo durante una hora
  • Tomar dos o tres vasos de agua o jugo (no tomar café ni refrescos)

Si los síntomas no desaparecen en una hora, vuelve a llamar al profesional de la salud. Si los síntomas mejoran, descanse el resto del día y no haga las cosas que le provocaron los síntomas.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Inducir el Parto


Para algunas mujeres, el parto se demora en comenzar. En estos casos, los proveedores del cuidado de la salud le dan a la mujer medicamentos o usan otros métodos para que el parto comience. Esto se llama “inducir el parto” o “inducción del parto”.

¿Por qué se Induce el Parto?
Éstas son algunas de las razones comunes por la cuales se induce el parto:

  • El embarazo ha durado más de 42 semanas. Generalmente la placenta deja de funcionar suficientemente bien después de las 42 semanas y el bebé no puede recibir nutrición ni oxígeno adecuados. La placenta es lo que le permite al bebé vivir. Transfiere oxígeno y nutrientes de la madre encinta al feto.
  • La mujer embarazada tiene presión arterial elevada (hipertensión) causada por el embarazo.
  • La mujer tiene una infección en su útero (vientre).
  • La fuente de la mujer se ha roto, pero las contraccciones no han comenzado.
  • La mujer tiene problemas de salud, tales como diabetes, que pueden ponerla a ella o a su bebé en peligro.
  • Un problema de crecimiento que ha hecho que el bebé sea pequeño.

¿Cómo se Induce el Parto?
He aquí cuatro formas que se usan para inducir el parto.

Separar el saco amniótico de la pared del útero (también conocido como “rompiendo las membranas”): El saco amniótico es lo que cubre el interior del útero y que contiene al bebé. El médico suavemente introduce a través de la cervix de la mujer un dedo cubierto con un guante. Usando el mismo dedo, el médico separa el saco de la pared uterina. Cuando esto se hace, la mujer puede sentir un poco de cólico o tener un ligero sangrado. Este procedimiento se puede hacer en el consultorio médico.

Madurar la cervix: El médico coloca una pequeña tableta o supositorio en la parte alta de la vagina, junto al cervix. Un supositorio es un medicamento que se derrite una vez se coloca en su lugar. Esto ayuda a que el cervix se ablande y se adelgace. Después de recibir el medicamento, la mujer puede comenzar a tener contracciones de parto suaves.

Darle a la mujer una droga para iniciar las contracciones. Una droga que se usa comunmente es oxitocin (Pitocin). Esta droga está disponible desde la década de 1940. El cuerpo de la mujer produce oxitocin naturalmente. La forma sintética (Pitocin) puede administrarse a través de un pequeño tubo en el brazo de la mujer llamado IV. (Las iniciales IV quieren decir “intravenoso”, lo cual significa “dentro de una vena”.) La droga puede hacer que las contracciones de la mujer sean muy fuertes.

Reventar la fuente de la mujer (también conocido como “romper las membranas”): El médico usa un pequeño instrumento para romper el saco que contiene al bebé. La mujer generalmente no siente dolor. Pero puede sentir un chorro de líquido tibio.

El profesional de la salud puede utilizar una o más de estas técnicas pra inducir el parto.

Qué Puede Esperar
En la mayoría de los casos, la inducción funciona, y la mujer da a luz a su bebé a través del canal de parto (vaginalmente). Una inducción puede demorarse unas pocas horas o durar tanto como dos o tres días. Depende de cómo el cuerpo de la mujer reponda al tratamiento que ella haya recibido. Típicamente, una inducción se demora más cuando:

  • La mujer está embarazada por primera vez.
  • El bebé no ha llegado a término.

Recuerde:

  • Cada embarazo es diferente. El tener una inducción no es una señal de fracaso. Puede ser lo mejor para su salud y la salud de su bebé.
  • Antes de ir al hospital, coma sólamente alimentos ligeros. Ejemplos: sopa, gelatina. Las medicinas que se usan para inducir el parto pueden producirle naúseas.
  • Las medicinas que Ud. reciba pueden causarle contracciones muy fuertes.
  • Hable con el personal médico si necesita ayuda para el dolor.

jueves, 15 de octubre de 2009

Respirar durante el parto


[…] Ahora les voy a enseñar un ejercicio respiratorio muy sencillo, pero que poco a poco amplía la capacidad torácica, resultando muy beneficioso por lo que les he explicado de respirar debidamente. Además, una respiración correcta y profunda les facilitará el parto, y durante el embarazo les suprimirá molestias y sofocos que hemos venido atribuyendo al desarrollo progresivo del útero, cosa que no tiene por qué molestar, pues está hecho para crecer. Estos sofocos, en realidad, se deben a la acumulación en la sangre de productos de desecho del feto que, con la respiración, son eliminados junto con el ácido carbónico de la madre.

Este ejercicio respiratorio consta de tres tiempos. Les recomiendo que lo hagan despacito, sin nada que les apriete el pecho y, naturalmente, en un sitio que haya aire lo más puro y sano posible.

Primer tiempo: Inspiración por la nariz, con la boca cerrada, lenta y todo lo profunda que se pueda.

Segundo tiempo: Abrir la boca, dejando escapar el aire por ella.

Tercer tiempo: Soplar muy despacito, como para inclinar, sin apagarla, la llama de una vela.

Deben ustedes repetir este ejercicio cinco veces por la mañana y otras cinco por la tarde.

[...] Como el útero es un saco musculoso trabaja igual que el brazo y que todos los demás músculos del cuerpo, bajo el mandato directo del cerebro, acor¬tando y ensanchando sus fibras, poniéndose duro. El trabajo aquí, naturalmente es distinto. El útero empuja al feto acabado de formar para que salga, y en este trabajo intervienen dos factores músculo y cerebro. El cerebro da al músculo la orden de que trabaje. La orden parte del cerebro al músculo. Es recibida por el músculo y ejecutada. Entonces del músculo parte una respuesta al ce¬rebro (flecha negra), como diciendo: "Ya lo he hecho". El cerebro, como órgano superior, recibe toda clase de sensaciones de los demás órganos y las cla¬sifica. Es decir, analiza y se entera de las cosas que pasan en, los órganos para mandarles obrar en consecuencia y en beneficio de todo el organismo. Es el cerebro quien manda retirar instantánea¬mente la mano de una sensación desagradable y perjudicial, como, por ejemplo, ante una quemadu¬ra o un pinchazo. Es el cerebro "el que dice: 'Esto es frío", "Esto es hambre ", "Esto es dolor", etc. Y el que manda encogerse, estirarse, segregar jugos, etc.

[...] Mientras al cerebro, le llegan sensaciones que conoce de antemano no ocurre nada que lo altere. Es como sí a una corriente eléctrica se enchufa un aparato del voltaje y potencia correspondientes. El aparato funciona y la instalación sigue igual. La circulación sanguínea, la digestión, etc., son trabajos .fisiológicos en los que el cerebro interviene tan activamente como en el parto, pero que no le perturban en absoluto, porque son cosas que conoce y espera.

¿Qué ocurre con la contracción uterina? Que como no se da a luz todos los días el cerebro no la espera. Mejor aún, la espera creyendo que es un dolor, porque todas las mujeres antes que llegue han pensado en parto = dolor. Cuando desde el útero llega al cerebro la señal contracción el cerebro se equivoca y dice: "Esto es dolor" y da orden de dolor, de defensa, a todos los, órganos, creando entonces erróneamente el dolor verdadero, porque ha recibido una sensación, diferente de las acostumbradas. […] Si quieren dar a luz sin dolor tienen que reforzar la capacidad reactiva de sensaciones del cerebro para que en su día reciba el aviso contracción en su significado y sentido verdaderos. […] En el parto preparado el cerebro sabe que van a presentarse contracciones, una sensación extraña que antes no había sentido, pero que no es dolor. Cuando la contracción llega la recibe, la analiza y se entera "Esto es la contracción". En consecuencia, el cerebro da al organismo or¬den de parto, orden de colaborar todo él en la tarea con arreglo a un plan que ya tiene trazado de antemano, que hemos preparado minuciosamente durante estas charlas. Este plan de parto, este aprendizaje de parto es lo que vamos a estudiar aquí para que cuando llegue no haya lugar a equivocaciones, tomando por dolores otra sensación.

[…] En su progresión la presentación fetal es empujada directamente por las fibras uterinas, y de una manera indirecta, de arriba abajo, por el diafragma, y de fuera a dentro por los músculos abdominales, y frenada por los músculos del periné, donde siempre encuentra mayor o menor resistencia. Les llamo muy especialmente la atención sobre estos tres músculos, diafragma, abdominales y periné, porque si siguen ustedes mis instrucciones es posible hacerlos trabajar inteligentemente en provecho del parto, como hacemos trabajar a los músculos de nuestras manos y nuestras piernas para la vida corriente.

[…] Hay que empezar hoy mismo a educar los músculos para poder controlarlos cuando y como ustedes quieran. El día del parto es necesario que sean capaces de dejar todos los músculos del cuerpo laxos, relajados por completo, haciendo que únicamente el útero se contraiga.

1. Porque se aprovecha así de todo el oxígeno del cuerpo, necesario al trabajo muscular, y de toda la energía del cerebro.

2. Porque la contracción de otros músculos, sobre todo los relacionados con el periné, pueden dificultar el parto.

3. Porque la relajación es necesaria para que el niño efectúe cómodamente y sin sufrimiento para él los movimientos de flexión y rotación necesarios para su salida por la forma especial de la pelvis ósea.

[…] La intervención activa de la futura madre, en esta parte del parto, podemos resumirla en cuatro puntos, con arreglo a los cuales, he aquí lo que tiene que hacer:

1º Recordar que el origen del dolor en el parto es un reflejo condicional, es la respuesta del cerebro desorientado ante una sensación extraña. En ustedes es imposible que ese dolor, ese reflejo, se produzca. Cuando sientan una sensación extraña, un endurecimiento y tirantez del vientre ustedes le reconocen inmediatamente como Contracción indolora. Ni por un segundo deben dudar.

2º El útero necesita para su normal trabajo absoluta y completa independencia. La menor cris¬pación de cualquier otro músculo puede perturbar su contracción y volverla dolorosa.

Además, tengan ustedes en cuenta cómo se efectúa esta dilatación. Ya saben ustedes que es preciso que el cuello esté muy blando y el útero muy fuerte para que sea la contracción aprovechada al máximo. Por eso, durante la contracción, hay que rela¬jarse, como les he enseñado. Tanto más completo será el relajamiento cuanto más frecuente e intensa sea la contracción.

La relajación cumple, asÍ, dos funciones ablanda los músculos que no han de trabajar y que pueden estorbar el trabajo no permite al útero aprovechar toda la fuerza del organismo para su tarea.

3º Todo trabajo muscular quema oxígeno. Seguramente han leído o han oído decir que a los futbolistas, atletas y deportistas en general se les administra oxígeno para reponer sus músculos y para que éstos rindan así el máximo esfuerzo.

Los músculos uterinos necesitan también un refuerzo de oxígeno para poder llevar a cabo sin fatiga, es decir, sin dolor, el duro trabajo del parto. Para ello es suficiente hacer un par de inspiraciones fuertes, antes y después de la contracción, es decir, cuando la sientan venir y cuando ya haya pasado. El oxígeno del aire inspirado, lenta y profundamente, reemplaza de una manera muy rápida al quemado por la contracción y previene el dolor causado por la fatiga muscular, lo que en los brazos o en las piernas llamamos agujetas.

4º Encima del útero hay un músculo muy importante, llamado diafragma, que separa el abdo¬men del tórax y que en la respiración funciona como muestran los dibujos de las láminas 22 y 23).

Durante la inspiración, la cavidad torácica se llena de aire, se amplía, y el diafragma baja. Durante la expiración, el aire sale, la cavidad torácica disminuye, y el diafragma sube.

Por otra parte, en el fondo del útero existen multitud de terminales nerviosos que, bajo la presión del diafragma, pueden afectarse y doler. Nosotras, que lo sabemos de antemano, vamos a remediarlo de una forma muy sencilla impidiendo que baje el diafragma mientras el útero sube, es decir, durante la contracción. Cuanto más honda y más lenta es la respiración, entra más aire y el diafragma baja más. Cuanto más superficial y más rápida, entra menos aire y el diafragma baja menos. Fíjense bien en esto, porque es muy importante.

Ustedes tienen que conseguir que durante la contracción entre el menor aire posible en sus pulmones. Claro que, si entra menos aire, entra menos oxígeno y acabamos de decir que hace falta mucho oxígeno. Esta aparente contradicción puede remediarse sencillamente tomando poco aire muchas veces, en vez de mucho aire de una sola vez.

Respirando con la que vamos a llamar respiración anhelante.

Ahora ya saben ustedes cómo ayudar y dirigir el trabajo de dilatación en el parto.


Fragmento sacado del libro "El Parto Sin Dolor" de Consuelo Ruiz.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Ejercicios para facilitar el paso del bebé por el canal de parto

Según los especialistas, hay una serie de ejercicios muy adecuados para que cuando llegue el momento del parto, al bebé le sea más fácil pasar por el canal de parto. El ejercicio durante el embarazo es muy beneficioso, ya que reduce el estrés cardiovascular, controla el peso e incluso favorece la recuperación durante el posparto.

En anteriores ocasiones hemos hablado de lo beneficioso que son algunos ejercicios, pero faltaba resaltar esta característica,facilitar el paso del bebé a través del canal de parto. Los ejercicios puedes realizarlos en tu casa y te servirán para reforzar músculos que quedan inactivos e intentar prepararlos para el momento del parto.

Estos ejercicios debes realizarlos de una forma suave y nunca forzando la musculatura, ya que esto podría conllevar algún pequeño problema muscular.

Uno de los ejercicios consiste en adoptar la posición turca, es decir, sentarse cruzando las piernas como si de una postura de yoga se tratara. En este ejercicio, debes intentar cerrar ano y vagina y mantener la presión durante unos segundos. El ejercicio se debe realizar al menos 10 veces.

Seguidamente, con esta misma postura, respira 3 o 4 veces con el abdomen y a continuación mueve la cabeza hacia la derecha y hacia la izquierda describiendo un semicírculo. Este par de ejercicios ayudan a tonificar al bebé y a relajar tu cuello, abdomen y hombros.posicion_gato.jpg

Otra postura que se recomienda, es la postura de gato, se trata de intentar colocar la pelvis a la altura de los talones y a la vez, llevar las manos hacia delante estirando la espalda lo máximo posible. Este ejercicio ayuda a relajar y estirar la espalda.

La flexibilidad en las caderas también es muy importante, con este ejercicio ganarás un poco más de flexibilidad. Debes tumbarte de lado, levantando la pierna flexionada y siempre muy despacio. A la vez que realizas este ejercicio, debes acompañarlo de la respiración, inspirar cuando levantas la pierna y expirar mientras la cierras.

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La fisioterapia obstétrica ayuda a evitar lesiones del suelo pélvico, a un mejor parto y a una mejor recuperación"


La fisioterapia obstétrica es aún una disciplina poco extendida en el sistema sanitario argentino a diferencia de lo que ocurre en otros países, cuando es mucho lo que el fisioterapeuta obstétrico puede hacer durante el embarazo, parto y postparto de una mujer. Disminuir los síntomas dolorosos, evitar que se dañe el suelo pélvico y facilitar el alumbramiento y la recuperación de la fémina son algunas de sus funciones. José Miguel Amóstegui, especialista en fisioterapia obstétrica y presidente de la Sociedad Española de Fisioterapia y Pelviperineología (SEFIP), lo cuenta en esta entrevista.

¿Cuáles son los principales problemas derivados del embarazo y el parto en la zona perineal –o suelo pélvico- en las mujeres?
La zona perineal de la mujer es muy vulnerable y está expuesta a múltiples lesiones. Hasta hace poco la mujer se mantenía en la cultura de la fatalidad y la resignación, “aceptando” la incontinencia urinaria como “cosa de mujeres” y que tenía que soportarlo igual que hizo su madre, su abuela… situación que disminuía de forma importante su calidad de vida. La mujer actual, totalmente incorporada a la vida social y laboral, demanda soluciones más eficaces a su problema de incontinencia urinaria. En aquellos casos en los que no está indicada la cirugía, el tratamiento conservador a base de una fisioterapia especializada –uroginecológica-, soluciona el 80% de estos problemas de incontinencia urinaria de esfuerzo.

-¿Qué es la fisioterapia obstétrica?
La fisioterapia obstétrica es aquella parte de la fisioterapia que se acerca al hecho obstétrico en sus tres estadios de embarazo, parto y posparto, cubriendo aspectos preventivos y terapéuticos. Los fisioterapeutas especializados se encargarán de la preparación física de la embarazada a la maternidad, con una gimnasia prenatal específica, y de una toma de conciencia y prevención de las disfunciones del suelo pélvico. Con vistas al parto adiestrará a la gestante en aquellas posturas y tipos de pujo que faciliten el nacimiento del bebé con el mínimo daño perineal. En el posparto será decisiva la actuación fisioterápica para la reeducación abdomino-pelviperineal de la puérpera.

-¿Se trata de una técnica preventiva o está indicada para resolver los problemas a posteriori?
En el embarazo quizá podríamos entender que es una actuación más profiláctica que terapéutica aunque son muchas las circunstancias y problemas que acompañan a la embarazada, aparte de los del suelo pélvico (incontinencia urinaria), como es toda esa patología dolorosa que surge el último trimestre del embarazo y que afecta sobre todo a la región lumbopélvica (socroilialgias, lumbalgias, etc.). La condición de “intocable” que adquiere la embarazada por miedo al efecto iatrogénico de un tratamiento médico hace que muchas gestantes sufran dolores e incapacidades funcionales las últimas semanas de gestación. Es aquí donde la fisioterapia obstétrica, con técnicas suaves, consigue resultados excelentes.

-¿Cuál es la labor de fisioterapeuta obstétrico?
Además de encargarse de la preparación física de la embarazada, como he comentado anteriormente, el fisioterapeuta formará parte del equipo multidisciplinar (matrona, ginecólogo…) de atención a la salud de mujer gestante. Se encargará de impartir la escuela perineal, donde la mujer tome conciencia de estas estructuras, haciendo una buena prevención en el embarazo y aprendiendo a realizar una buena gestión de las mismas en el parto. Además, orientará a la embarazada en cuanto a las posturas correctas en las actividades de la vida diaria y la realización de una actividad física adecuada a su condición.

-¿Qué se le enseña a la mujer embarazada durante esta preparación? ¿Cuándo debe comenzarla?
Le enseñamos a realizar una preparación física adecuada, que le permita a adaptarse a los cambios morfológicos y hormonales que va experimentando sin que los mismos lleguen a producir daños lumbopélvicos. La gimnasia prenatal deberá iniciarse a partir de la semana 32 de gestación, e irá orientada para que llegue en mejores condiciones físicas al parto, tenga un mejor parto y una mejor recuperación en el post parto. Además de la gimnasia prenatal les enseñamos a darse masaje perineal y realizar práctica con el EPINO® para evitar las episiotomías, desgarros y facilitar la salida del bebé.

-¿Y después del parto?
La labor del fisioterapeuta en el posparto será fundamental con una actuación precoz, inmediatamente después del parto, con un trabajo de terapia manual sobre la pelvis, el cóccix y un trabajo analítico de las estructuras abdomino-perineales. En una fase posterior es recomendable que a la puérpera se le realice una valoración del suelo pélvico que nos permita objetivar posibles disfunciones, realizar un tratamiento si procede o darle los consejos oportunos para su normalización funcional.

jueves, 1 de octubre de 2009

Posturas "embarazosas"

Cómo moverte durante 9 meses

¿Cómo te agachas, planchas, duermes o caminas? ¿Qué postura adoptas para todas estas tareas? Si quieres evitar muchas de las molestias típicas de embarazo, tendrás que variar tus hábitos.

A medida que tu barriga aumenta de tamaño, tu centro de gravedad se desplaza hacia delante y hacia abajo, lo cual puede provocar lumbalgias o episodios de ciática. Por otra parte, el peso del útero dificulta el retorno venoso y el simple hecho de pasar muchas horas de pie puede favorecer la aparición de varices o pesadez en las piernas. Sigue estos consejos para encontrarte mucho mejor.

Caminar

Postura al caminar

Sí. Erguida, con la espalda recta, los glúteos duros, la panza hacia dentro, la cabeza alta y los brazos balanceándose rítmicamente a los lados.
No. Huye de la típica postura de embarazada con la panza hacia delante y la columna arqueada. En esta posición, la espalda se curva excesivamente y pueden aparecer molestias en esta zona.
Consejo: Utiliza zapatos de tacón medio, de unos 3 o 4 cm. Y, si estás en casa, camina descalza o con unos calcetines. Es un buen ejercicio para trabajar los músculos de la planta del pie y mejorar la circulación.

Subir escaleras

Subir escaleras

Sí. Mantén recta la espalda (no la dobles hacia delante ni saques “culete”) y apoya toda la planta del pie (y no solo la punta) en cada peldaño. Ayúdate del pasamanos para no perder el equilibrio y no cansarte demasiado.
No. Evita bajar escaleras, el movimiento descendente y a “golpecitos” no resulta muy recomendable para tu útero.
Consejo: Explota al máximo tu condición de embarazada y consigue que te dejen hueco en el ascensor. Debido al sobrepeso que se produce en la gestación, al bajar las escaleras, las articulaciones de tus piernas, en especial de las rodillas, tienen que soportar una gran fuerza.

Tumbarte

Cómo tumbarse

Sí. La mejor postura para dormir es de costado, y preferiblemente sobre el lado izquierdo. Para mayor comodidad, coloca una almohada entre las piernas.
No. Dormir boca arriba con las piernas extendidas aumenta el arco lumbar y las molestias de espalda. Boca abajo solo podrás hacerlo hasta que el volumen del abdomen te lo impida.
Consejo: Si quieres estar tumbada boca arriba para leer o tomar el sol, flexiona las rodillas y ponte un almohadón debajo. Así conseguirás que la espalda esté recta.

Al levantarte de la cama

Cómo levantarse

Sí. Girada como estás, apoya el codo izquierdo y haz fuerza con la mano derecha sobre el colchón hasta que logres incorporarte. Al mismo tiempo, ve liberando las piernas del colchón. Al final, debes quedarte sentada en la cama con las piernas fuera, tocando el suelo, y desde ahí, levantarte.
No. Si estás tumbada boca arriba, no te levantes frontalmente. Sobrecargarías excesivamente la zona lumbar y aumentarías el riesgo de ciática y dolores de espalda.
Consejo: No te levantes rápidamente. Si cambias bruscamente de postura, será más probable que te marees. Y un truco: al acostarte, no te olvides de dejar las zapatillas “estratégicamente” colocadas para que cuando te levantes no tengas que agacharte a buscarlas.

Agacharse

Al agacharte
Sí. Flexiona las rodillas y separa ligeramente las piernas, manteniendo la espalda recta. Hazlo lentamente.
No. Evita arquear la espalda hacia delante y mantener las piernas rectas.
Consejo: Si no tienes mucho equilibrio, no te “arriesgues”. Apóyate en la pared o en algún soporte hasta llegar al suelo… y hazlo también para levantarte.


De pie

De pie
Sí. Si tienes que permanecer muchas horas de pie, separa las piernas ligeramente y coloca los pies de forma alternativa sobre un escabel. Si no tienes, apoya las manos en una mesa, y flexiona una pierda doblando la rodilla y curvando ligeramente la espalda hacia delante.
No. Evita adoptar la postura referida en el apartado de Caminar.
Consejo: Si no tienes posibilidad de sentarte en tu puesto de trabajo, apóyate en la pared de vez en cuando para descargar la tensión en la zona lumbar. Pero, ojo, la parte que tiene que tocar la pared es la inferior (glúteos y región lumbar) no la superior (omóplatos) ya que así aumentarías la curvatura.

En la computadora

En el ordenador

Sí. Si el tamaño de tu panza te impide acercarte a la mesa, es preferible que bajes un poco la silla o subas la altura de la mesa, para que puedas “meter” la panza dentro.
No. Intenta no acercarte a la mesa, curvando la espalda, ni dejes los brazos sin apoyo, en tensión.
Consejo: Busca una silla con reposabrazos y regulable en altura para ajustarla a la medida que necesites en cada momento. Levántate cada 45 minutos para liberar tensiones.

En el coche

En el coche

Sí. Para entrar en el coche, siéntate primero con los pies fuera de automóvil y luego, gírate e introduce una pierna después de la otra, haciendo fuerza con tus manos sobre el asiento. Si el firme de la carretera está en mal estado y notas contracciones, para el coche hasta que se te pasen. Si vas a realizar un viaje largo, descansa cada 100-120 km.
No. A pesar de que el código de circulación permite a las embarazadas ir sin cinturón, te recomendamos que lo uses aún en distancias cortas.
Nuestro consejo: Coloca la parte inferior del cinturón por debajo de la panza para que, en caso de frenazo, no comprima el útero. Existen dispositivos en el mercado que facilitan esta posición.

Levantar peso

Levantar peso

Sí. Sitúate lo más cerca posible del objeto y baja como se indica en el apartado Al agacharse. Sube el peso lo más pegado a tu cuerpo y levántate con la espalda recta. Si se trata de coger a un niño, llévale “sentado” en la cadera y coloca la pierna de apoyo hacia fuera cuando estés parada para evitar alguna inoportuna patada del pequeño.
No. Olvídate de cargar pesos por encima del hombro.
Consejo: Reparte el peso en los dos brazos aunque tengas que llevar más bultos.

Sentarte

Cómo sentarse

Sí. Lleva los glúteos hasta el final del asiento a fin de mantener recta la espalda. Si notas que la parte lumbar no está apoyada, utiliza un almohadón. Coloca las piernas elevadas sobre un escabel o una silla y un cojín.
No. Evita los asientos demasiado blandos en los que te hundas. No favorece la posición de la espalda y, además, te costará más esfuerzo levantarte. Tampoco utilices taburetes sin respaldo e intenta no cruzas las piernas.
Consejo: Mientras estés sentada, aprovecha para realizar movimientos de flexión y rotación con los tobillos. Es una buena forma de activar la circulación y evitar la aparición de varices.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Embarazo después de los 35 años...


Hoy en día, muchas parejas toman la decisión de posponer crear una familia hasta que sus carreras o su relación estén firmemente establecidas.

Las mujeres de más de 35 años de edad o que han pasado los 40 y gozan de buena salud, usualmente tienen embarazos sanos y bebés saludables. Sin embargo, los resultados de varios estudios recientes sugieren que las mujeres que quedan embarazadas después de esta edad están expuestas a algunos riesgos especiales, ya que existen ciertas complicaciones que se vuelven más comunes cuando la mujer es de "edad avanzada".

Por ejemplo, las mujeres de más de 35 años de edad tienen más probabilidades de desarrollar alta presión arterial (hipertensión) y diabetes por primera vez durante el embarazo. Por lo tanto, es sumamente importante que las mujeres de edad más avanzada obtengan atención desde antes del embarazo y en forma regular. Por lo general, estos trastornos no presentan grandes riesgos para la madre o el bebé cuando se diagnostican en forma temprana y se administra el tratamiento adecuado.

Por lo general, las mujeres comienzan a experimentar una disminución en su fertilidad a partir de los 30 años. No es raro que a una mujer de 35 años o más le tome más tiempo quedar embarazada en comparasión a una mujer más joven. Por igual, las mujeres de más de 35 años pueden tener más dificultades en quedar embarazadas y también tienen una mayor probabilidad de tener mellizos.

Si una mujer de más de 35 años no ha quedado embarazada después de haber intentado durante seis meses, debe consultar a su médico. Muchos de estos casos pueden ser tratados con éxito. Los avances de la medicina han ayudado a las mujeres de entre 35 y 50 años a tener embarazos con menos riesgos que en el pasado. A pesar de esto, es necesario que las mujeres conozcan los riesgos relacionados con los embarazos a estas edades para estar informadas a la hora de escojer el mejor momento para su embarazo.

Es importante consultar a su médico antes de intentar quedar embarazada, sin importar la edad. Esta consulta previa le permitirá comprobar que se encuentra en el mejor estado físico posible para quedar embarazada. Además, es la oportunidad ideal para que converse con su médico sobre sus inquietudes y las de su pareja en cuanto al embarazo.

Para reducir sus riesgos, siga los pasos básicos para un embarazo saludable:

  • Planee el embarazo visitando a su médico antes de quedar embarazada.
  • Consuma a diario una multivitamina que contenga 400 microgramos de ácido fólico antes de quedar embarazada y durante el primer mes del embarazo para reducir el riesgo de los defectos del tubo neural (defectos que afectan el cerebro y la espina dorsal del bebé).
  • Obtenga atención prenatal con regularidad desde el comienzo del embarazo.
  • Coma una amplia variedad de alimentos nutritivos, incluidos alimentos que contengan ácido fólico, como jugo de naranja, legumbres o frijoles, lentejas, maní, cereales fortificados y verduras de hojas verde.
  • Comience el embarazo con un peso saludable (sin estar ni demasiado gorda ni demasiado delgada).
  • Absténgase de las bebidas alcohólicas.
  • No fume y evite la exposición al humo de los cigarrillos de los demás.
  • No use drogas, incluso medicamentos de venta libre o sin receta y preparados a base de hierbas, a menos que así lo recomiende su médico que sepa que está planeando quedar embarazada. Tampoco tome los medicamentos de otras personas.